POR REDACCIÓN, 8 DE SEPTIEMBRE DE 2026
Hace más de diez años, organizar un evento corporativo significaba, en muchos casos, reunir a cientos de personas, concentrar varias horas de presentaciones y construir una gran puesta en escena alrededor de ellas.
Hoy, las compañías siguen queriendo reunirse, pero el objetivo ha cambiado. Ya no basta con convocar a empleados, clientes o colaboradores: se busca generar vínculo, reforzar la cultura de empresa y conseguir que la experiencia tenga un significado para quien la vive.
Es una transformación que Kubalu Events ha observado tras producir más de 300 eventos, trabajar con cerca de 200 marcas y reunir a más de 50.000 asistentes a lo largo de más de una década.
“Hace años, muchos briefings empezaban prácticamente por una cifra: tenemos que reunir a 300, 500 o 1.000 personas. Hoy la conversación empieza mucho antes: qué queremos que sientan, qué queremos que recuerden y cómo conseguimos que el evento tenga relación con la cultura de la compañía”, explica Marta Odériz Balaguer, CEO de Kubalu Events.
Cinco cambios que explican la evolución del evento corporativo
Después de más de diez años trabajando con compañías de distintos sectores, Kubalu Events identifica cinco transformaciones que resumen buena parte del cambio:
- Del formato multitudinario a la experiencia personalizada. Las grandes jornadas unidireccionales pierden peso frente a encuentros más dinámicos, flexibles y adaptados al perfil de los asistentes.
- Del evento puntual a una herramienta de cultura. Employee Experience, employer branding y sentimiento de pertenencia aparecen cada vez más en los briefings.
- Del lujo visible al cuidado del detalle. La espectacularidad deja de ser el único indicador de valor. Ganan peso la atención, los tiempos, la gastronomía, los espacios y todos aquellos elementos que hacen que la experiencia se sienta realmente pensada.
- Del incentivo como premio al incentivo como herramienta de fidelización. Los viajes de incentivo evolucionan hacia grupos más reducidos y experiencias más personales, pensadas para fortalecer relaciones y generar pertenencia.
- De saturar al asistente a diseñar mejor su tiempo. Las convenciones de varias horas de presentaciones dan paso a formatos con más pausas, conversación y momentos para disfrutar de la propia experiencia.
Para Marta Odériz Balaguer, hay una idea que resume especialmente bien esta evolución: “El ‘café para todos’ ya no funciona. Cada vez se busca más que la persona sienta que aquello se ha pensado para ella. El nuevo premium es el cuidado, no solo el lujo”.
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