miércoles, julio 22, 2026

Informe Edadismo / El talento sénior, asignatura pendiente para el sector del marketing y la comunicación

POR REDACCIÓN, 22 DE JULIO DE 2026

evercom presenta “El futuro también era esto”, un informe sobre talento sénior, longevidad laboral y diversidad generacional, con especial atención a la comunicación, el marketing, la creatividad y el periodismo. Los perfiles de 55 años o más representan apenas el 2,35% de los registrados en la categoría de Marketing y Comunicación de InfoJobs.  

Más de la mitad de las personas desempleadas mayores de 55 años lleva al menos doce meses buscando trabajo. Además, este grupo representa ya el 32% del desempleo de larga duración, frente al 14% que suponía en 2015, según el estudio InfoJobs-Esade sobre el Estado del Mercado Laboral en España 2025. Son algunos de los datos recogidos en El futuro también era esto, el nuevo informe elaborado por evercom sobre talento sénior, longevidad laboral y diversidad generacional. 

El documento analiza fuentes oficiales y sectoriales sobre demografía, empleo, formación y digitalización, junto con las aportaciones de profesionales y especialistas. Aunque aborda el fenómeno desde una perspectiva social y empresarial, presta especial atención a la comunicación, el marketing, la creatividad y el periodismo, sectores donde la transformación constante de los canales convive con una fuerte dependencia del criterio, la confianza y el conocimiento del negocio.

La reflexión parte de una realidad demográfica que ya está modificando el mercado laboral. Las personas mayores de 65 años representan el 20,4% de la población española y podrían alcanzar el 30,5% en torno a 2055, según las Proyecciones de Población 2024-2074 del INE. Al mismo tiempo, la duración esperada de la vida laboral se sitúa en 36,5 años en España, de acuerdo con Eurostat. Sin embargo, las oportunidades profesionales continúan deteriorándose con la edad, especialmente cuando una persona pierde su empleo y necesita volver a incorporarse.

“Seguimos hablando del talento sénior como si fuera una excepción, cuando las trayectorias son cada vez más largas y las organizaciones necesitan más criterio para manejarse en contextos complejos. La experiencia no exime de seguir aprendiendo, pero tampoco debería convertirse en un equipaje incómodo. Haber atravesado distintos ciclos ayuda a reconocer qué está cambiando de verdad y ese es un valor añadido incalculable para las compañías”, señala Irene de la Casa, directora general de evercom.

La reentrada, el principal punto ciego

El informe sitúa la reincorporación al mercado como el momento de mayor vulnerabilidad. Las trayectorias largas empiezan entonces a interpretarse en términos de coste, sobrecualificación, rigidez o dificultad de adaptación. Estas ideas condicionan procesos de selección que, en muchas ocasiones, descartan a los candidatos antes de conocer qué buscan y qué pueden aportar.

“El mercado laboral español se enfrenta a un reto que va más allá de crear empleo: necesita aprovechar mejor el talento disponible. En el caso de los profesionales sénior, el principal desafío no es su capacidad para aportar valor, sino evitar que una trayectoria consolidada se convierta en una barrera para seguir desarrollándose profesionalmente. La experiencia es un activo diferencial, especialmente cuando va acompañada de aprendizaje continuo y adaptación a las nuevas competencias que demanda el mercado”, explica Mónica Pérez, directora de Comunicación, Estudios y RR. II. de InfoJobs.

Esta desconexión resulta especialmente visible en los sectores del marketing y la comunicación. Según los datos facilitados por InfoJobs, de los 59.169 perfiles acumulados en esta categoría en 2025 dentro de su plataforma, sólo 1.361 tienen entre 55 y 65 años. En conjunto, los mayores de 55 representan apenas el 2,35%, pese a que la experiencia ocupa un lugar central en la profesión: el 66,9% de los profesionales de la comunicación acumula más de diez años de trayectoria, según El Estado de la Comunicación en España 2025, el informe anual elaborado por Dircom.

Las dificultades para acceder a posiciones estables llevan, además, a que parte de este talento termine desarrollando su actividad como consultor, autónomo o colaborador externo. La experiencia se incorpora para resolver una crisis, definir una estrategia o acompañar una decisión compleja, pero no siempre se integra en los equipos desde los que podría transferir conocimiento y participar en la cultura cotidiana de la organización.

“A veces pedimos madurez, autonomía y visión de negocio, pero penalizamos las señales de la trayectoria que ha permitido construirlas. Creo que las empresas deberíamos preguntarnos cuánto talento dejamos fuera antes siquiera de sentarnos a escucharlo”, añade Irene de la Casa.

Actualizar sin convertir la tecnología en un filtro

El estudio también analiza cómo influye la transformación tecnológica en la empleabilidad sénior. En 2025, sólo el 19,2% de las personas de 55 a 64 años había utilizado inteligencia artificial generativa, según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de TIC en los Hogares del INE.

El informe advierte, sin embargo, de que el uso de una herramienta concreta no puede convertirse en una medida automática de la capacidad de adaptación de un profesional. La actualización depende también de la formación recibida, de la participación en proyectos tecnológicos y de las oportunidades reales para incorporar nuevas soluciones al trabajo cotidiano.

En sectores como la comunicación y el marketing, la actualización técnica incluye la capacidad de decidir para qué utilizar una herramienta, con qué límites y qué consecuencias puede tener para el negocio, la reputación o la relación con los públicos. Mantener viva la empleabilidad requiere compromiso por parte de los profesionales, pero también programas de formación útiles, adaptados a distintas trayectorias y conectados con situaciones reales de trabajo.

El futuro también era esto plantea incorporar la edad al análisis de los procesos de selección, promoción y formación, revisar los sesgos que alejan a los profesionales sénior de la innovación y también favorecer modelos de aprendizaje intergeneracional en ambas direcciones. El objetivo es evitar que la experiencia quede reducida a la memoria o al legado y reconocer su capacidad para liderar transformaciones, tomar decisiones estratégicas y acompañar a las organizaciones en momentos de incertidumbre.