jueves, octubre 29, 2026

Juan Pedro Cano (7Worlds): «El cliente ve una experiencia; nuestro trabajo es conseguir que todo el mundo que hay detrás funcione»

POR REDACCIÓN, 29 DE OCTUBRE DE 2026

Antes de organizar eventos, Juan Pedro Cano fue quien los encargaba. Su etapa en el área de Trade Marketing de Airtel, después Vodafone, le enseñó a mirar cada proyecto desde las exigencias del cliente: objetivos, presupuestos y resultados. Esa experiencia está en el origen de 7Worlds, la agencia que fundó junto a Paqui Atochero en 2013 y que hoy cuenta con 22 profesionales. En esta entrevista, su CEO y director de Marketing y Comunicación, explica cómo combinan creatividad y capacidad operativa, analiza las nuevas expectativas de marcas y asistentes y comparte su visión sobre la inteligencia artificial, la sostenibilidad y el papel de las personas que hacen posible cada evento.

Llegué al mundo de los eventos desde el otro lado de la mesa: como cliente.

Era responsable de Trade Marketing en Airtel, después Vodafone, coincidiendo con un momento apasionante: el desembarco de la telefonía móvil en España. Organizábamos convenciones internas, incentivos por medio mundo, desarrollábamos el retail y trabajábamos con una enorme red de distribución en un mercado que estaba cambiando prácticamente cada día.

Creo que aquello marcó mucho mi forma de entender este oficio porque aprendí primero qué espera un cliente de una agencia. Cuando tienes un presupuesto, unos objetivos, una dirección a la que responder y cientos de personas pendientes de que algo funcione, entiendes enseguida que una buena idea no es suficiente.

Hace unos 25 años decidí pasar al otro lado y crear mi propia agencia de Marketing y Comunicación. Y ya no salí de este mundo.

Después llegó otro momento decisivo: crear 7Worlds en 2013, en plena crisis económica. Aquello reforzó cosas que hoy siguen formando parte de nuestra cultura: responsabilidad, capacidad de adaptación, vocación de servicio y un enorme respeto por la confianza que un cliente deposita en nosotros.

7Worlds nació de una complementariedad muy concreta y también muy personal.

En 2013 uní fuerzas con Paqui Atochero, mi socia. Yo venía fundamentalmente del marketing, la comunicación, la marca y la relación con el cliente; Paqui aportaba una enorme experiencia en organización de eventos, producción, logística y operación.

Mirándolo ahora, probablemente ahí estaba ya gran parte de lo que hoy define a 7Worlds: la idea y la capacidad de hacerla realidad.

Empezamos los dos solos, aunque con muchos años de experiencia a nuestras espaldas y con clientes que conocían nuestra forma de trabajar. Tres años después cambiamos de oficina y a los cinco años nos convertimos también en agencia IATA, algo que nos permitió integrar directamente toda la gestión de viajes y reforzar nuestra capacidad para ofrecer proyectos realmente globales.

Después llegó la pandemia y tuvimos que volver a reinventarnos, esta vez con eventos virtuales. Fue durísimo, pero confirmó algo que ya sabíamos: en este sector adaptarse y resolver no son cualidades opcionales.

Hoy somos un equipo de 22 personas y seguimos creciendo, pero intentamos conservar algo de cuando éramos dos: la implicación personal en los proyectos y la sensación de responsabilidad cuando un cliente pone algo importante en nuestras manos.

Empezaría por algo muy sencillo: somos una agencia de eventos corporativos y viajes de empresa, pero intentamos asumir un papel que va bastante más allá de ejecutar un briefing.

Nuestro trabajo comienza entendiendo qué quiere conseguir la marca, qué necesita comunicar, a quién quiere movilizar y qué resultado espera. Solo después empezamos a construir la experiencia.

A partir de ahí combinamos dos capacidades que para nosotros son inseparables: visión creativa y solidez operativa.

Podemos trabajar el concepto, la identidad y la experiencia, pero también asumir producción, tecnología, logística, asistentes, desplazamientos, alojamientos y toda la complejidad que aparece cuando una idea tiene que funcionar en el mundo real.

Al final, creo que lo que ofrecemos es algo muy valioso para cualquier responsable de Marketing o Comunicación: la tranquilidad de saber que hay un equipo capaz de entender el objetivo y hacerse responsable del conjunto.

Nosotros hablamos de 7 mundos: eventos singulares, convenciones y congresos, marketing experiencial, formación, business travel, Incoming DMC e incentivos.

Cada uno responde a una necesidad distinta, pero todos funcionan bajo el mismo método: analizar, diseñar, planificar y ejecutar.

La ventaja aparece especialmente en los proyectos complejos. Un congreso, por ejemplo, no es solo un escenario y un programa. Puede implicar identidad, contenidos, ponentes, audiovisual, secretaría técnica, inscripciones, alojamientos, desplazamientos, restauración, experiencias paralelas y cientos de personas moviéndose a la vez.

Cuando puedes conectar todas esas disciplinas desde un mismo equipo, tienes una visión mucho más completa del proyecto y el cliente no tiene que coordinar a cinco interlocutores distintos.

No se trata de hacer muchas cosas. Se trata de conseguir que todas funcionen como una sola.

Creo que la diferencia está menos en la lista de servicios y más en cómo asumimos un proyecto.

Nos gusta pensar con ambición y proponer ideas que eleven lo que el cliente tenía inicialmente en mente, pero también somos muy conscientes de que detrás de cada evento existen presupuestos, plazos, proveedores, seguridad, participantes y una marca exponiéndose delante de muchas personas.

Por eso trabajamos alrededor de tres ideas: rigor, visión y cuidado.

Rigor para planificar y ejecutar bien. Visión para no limitarnos a hacer lo esperado. Y cuidado porque los detalles y las personas siguen siendo fundamentales, por grande que sea la producción.

Los años también nos han dado conocimiento especialmente valioso en ámbitos como automoción y redes comerciales, farma y salud, congresos e incentivos internacionales, donde conocer cómo funciona el cliente, su sector y su operativa te permite aportar mucho más que producción.

Nuestro objetivo es que el cliente no nos perciba como un proveedor al que encarga un evento, sino como un equipo que entiende lo que está intentando conseguir y se responsabiliza de ayudarle a llegar hasta allí.

Creo que el asistente es cada vez más exigente con su tiempo.

Ya no basta con reunir a muchas personas en un espacio espectacular. Si alguien dedica varias horas o varios días a un encuentro, espera que ocurra algo que merezca la pena: aprender, participar, relacionarse, descubrir o vivir algo que no podría haber conseguido de la misma manera delante de una pantalla.

Eso está obligando a las marcas a pensar más en el propósito de la experiencia y menos en el evento como fin en sí mismo.

Veremos más personalización, participación, formatos inmersivos, tecnología aplicada con sentido y también experiencias más cuidadas alrededor del contenido, el destino y las relaciones entre asistentes.

Y creo que aumentará también la exigencia de medir qué ha conseguido realmente el evento.

Pero hay algo que para mí no cambia: la tecnología debe estar al servicio de las personas y de la idea, no al revés. Un efecto espectacular sin un motivo detrás dura unos segundos. Una experiencia bien pensada puede construir una relación mucho más duradera con una marca.

Intentamos aproximarnos a la inteligencia artificial con bastante sentido práctico.

Tiene un enorme potencial para acelerar procesos de análisis, ordenar información, explorar territorios creativos, trabajar contenidos y mejorar determinadas fases de planificación y producción. Pero no creemos que utilizar IA sea, por sí mismo, una ventaja competitiva.

La diferencia sigue estando en el criterio de quien la utiliza.

En 7Worlds damos mucho peso al análisis previo, al concepto y a la planificación. La tecnología puede ampliar las posibilidades en todas esas fases y permitir que los equipos dediquen más tiempo a aquello donde realmente aportan valor.

Pero interpretar bien un briefing, entender lo que un cliente no ha escrito en él, decidir qué idea merece la pena desarrollar o cuidar a alguien cuando surge un problema siguen siendo capacidades profundamente humanas.

Para nosotros la IA tiene que ayudarnos a trabajar mejor, no a pensar menos.

Creo que la sostenibilidad funciona cuando deja de ser una declaración y empieza a influir en decisiones concretas.

Por eso intentamos incorporarla desde la planificación: elección de la sede, montajes, materiales, catering, movilidad, residuos, reciclaje o proveedores. Muchas veces son decisiones aparentemente pequeñas que, sumadas, pueden reducir de forma relevante el impacto de un evento.

También podemos elaborar informes de sostenibilidad específicos y calcular las emisiones de CO₂ generadas por el proyecto, porque medir permite tomar mejores decisiones en la siguiente edición.

Para mí el cambio importante está precisamente ahí: pasar de las intenciones a decisiones concretas y, siempre que podamos, medir su resultado.

Tenemos una frase que resume bastante bien cómo queremos abordarlo: que nuestros eventos dejen recuerdos, no huellas.

Sí. Me gustaría terminar hablando de algo muy poco tecnológico: las personas.

En nuestro sector hablamos constantemente de creatividad, innovación, inteligencia artificial, grandes producciones y nuevas herramientas. Todo eso importa. Pero cuando llega el día del evento, hay un equipo detrás coordinando cientos de decisiones, reaccionando ante imprevistos y procurando que para el cliente y para el asistente todo parezca sencillo.

Ese trabajo muchas veces no se ve. Y precisamente que no se vea suele ser una buena señal.

Cada proyecto debería tener su propia identidad. No creo en repetir una fórmula simplemente porque haya funcionado antes. Hay que entender qué necesita esa marca, ese público y ese momento y construir una respuesta alrededor de ellos.

Esa es también la idea que hay detrás de nuestro posicionamiento, We Run Worlds.

Para nosotros un evento no es una colección de proveedores y tareas aisladas. Es un mundo en el que creatividad, producción, personas, tecnología, logística y objetivos tienen que funcionar conectados.

El cliente ve una experiencia. Nuestro trabajo es conseguir que todo el mundo que hay detrás funcione.