26 DE OCTUBRE DE 2026
CONVERSACIONES SOBRE ASUNTOS PÚBLICOS: HABLAN LOS EXPERTOS / Defender la competitividad industrial exige explicar qué está en juego para la economía y la transición energética. Esa es una de las prioridades de Cristina Feliu, VP de Communications & Public Affairs de Ferroglobe, que reúne comunicación, marca y Asuntos Públicos bajo una misma visión del negocio. Desde el Comité de Dirección, trabaja para anticipar los cambios regulatorios e incorporar la perspectiva institucional y reputacional a las decisiones de la compañía.
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Para comenzar, nos encantaría hacer un breve repaso de su trayectoria profesional, desde sus comienzos a la actualidad. ¿Cómo recayó en el ámbito de la comunicación y los Asuntos Públicos?
Mi carrera se ha desarrollado durante más de 25 años en el ámbito de la comunicación, la marca corporativa y los Asuntos Públicos, en sectores como la banca, la tecnología y la industria, siempre en compañías de alcance global. Antes de incorporarme a Ferroglobe en julio de 2020, fui directora de Comunicación y Marca en MAXAM. Previamente trabajé durante más de diez años en Mastercard, donde lideré la comunicación para Iberia y, posteriormente, para Europa Occidental. Antes estuve en Banco Inversis y en Deutsche Bank España, y di mis primeros pasos profesionales en el Museo del Prado.
Llegué a la comunicación casi por herencia familiar. Mi madre tenía una agencia de comunicación en Barcelona y dudé entre dedicarme a los negocios, como mi padre, o seguir sus pasos. Finalmente me decanté por la comunicación.
Con el tiempo he confirmado algo clave: la comunicación y los Asuntos Públicos ya no son compartimentos estancos, sino partes de un mismo todo, los asuntos corporativos de la compañía. En una organización global y cotizada como Ferroglobe, comprender el contexto regulatorio, económico y geopolítico de los mercados en los que operamos es tan importante como comunicar bien lo que hacemos.
En Ferroglobe, ¿qué peso tienen actualmente los Asuntos Públicos dentro del equipo directivo? ¿Cómo está organizado el área dentro de su departamento y cómo se relaciona con áreas como la de Sostenibilidad?
Hoy los Asuntos Públicos tienen una dimensión claramente estratégica dentro de la compañía. En mi caso, reportar al CEO y formar parte del Comité de Dirección permite que la visión institucional y reputacional se integre en la estrategia de negocio y en la toma de decisiones.
En cuanto al funcionamiento, trabajamos con una lógica transversal: para dialogar con nuestros grupos de interés de forma sólida necesitamos estar conectados con lo que ocurre en todas las áreas de la compañía.
La relación con Sostenibilidad es un ejemplo muy claro. Nuestro informe anual de ESG no es solo un ejercicio de reporte y cumplimiento, sino también una herramienta para explicar con rigor nuestra estrategia, visión, compromisos, logros y prioridades, con el objetivo último de reforzar nuestra credibilidad ante los distintos grupos de interés. Desde Comunicación y Marca colaboramos estrechamente con el equipo de ESG para asegurar la coherencia entre el contenido que presentamos, la imagen que proyectamos y la forma en que lo comunicamos, tanto a nivel externo como interno.
¿Cómo ha evolucionado la estructura o composición de su equipo en los últimos años para adaptarse a los nuevos retos y necesidades del sector?
En los últimos años, la función ha evolucionado hacia un modelo más integrado: la comunicación externa, interna, digital y en redes sociales, la marca, la gestión de crisis reputacionales y los Asuntos Públicos se gestionan de forma coordinada desde un liderazgo global, con una orientación estrechamente ligada al negocio y al crecimiento de la compañía.
Al mismo tiempo, por la complejidad de operar en varios mercados con realidades muy distintas, complementamos nuestras capacidades internas con apoyo externo especializado. Trabajamos con agencias y consultoras en España, Francia y Estados Unidos que nos apoyan en comunicación corporativa, campañas internas, diseño y producción, así como en asuntos corporativos en cada país, especialmente en procesos que requieren un conocimiento profundo del entorno local.
Además, colaborar en espacios de referencia como Corporate Excellence y mantener una participación activa en redes profesionales como Dircom nos ayudan a seguir profesionalizando la función, a estar al día de las tendencias y los casos de éxito, a aprender junto a otros profesionales y a reforzar la gestión de intangibles como la reputación, la confianza y la licencia social para operar.
¿Se puede observar la tendencia anglosajona y europea de incorporar los policy comms a las estrategias de incidencia, con equipos sensibles a la realidad mediática, política y legislativa?
Sí, y cada vez más. Los policy comms son clave para influir en el debate público y en las decisiones sobre iniciativas legislativas, y permiten incorporar la voz de la industria en la conversación. En el caso de los materiales críticos, como el silicio metalúrgico y silicio de alta pureza, y las aleaciones de silicio y manganeso que producimos en Ferroglobe, es muy evidente: no basta con defender una posición ante quien decide; hace falta influir y explicar por qué estos materiales son estratégicos para la industria, para garantizar la cadena de suministro, para reforzar la autonomía de la UE y de EE.UU. y para asegurar la competitividad sin depender de terceros.
¿Cómo se articula la colaboración de su área con otros equipos como puede ser finanzas o desarrollo corporativo?
La colaboración es constante, porque nuestro trabajo parte necesariamente de un conocimiento profundo del negocio, de los proyectos empresariales y de los objetivos estratégicos de la compañía.
Con Finanzas y Relación con Inversores trabajamos de la mano para alinear los mensajes en la presentación de resultados y en cualquier anuncio o información relevante para el mercado, donde, como compañía cotizada, la precisión y la coherencia son imprescindibles. En cuanto al desarrollo corporativo y la estrategia, estamos siempre coordinados, ya que formar parte del Comité de Dirección me permite conocer de antemano los pasos que dará la compañía y anticipar cómo y cuándo comunicarlos a cada grupo de interés.
Uno de los principales retos del sector es la sostenibilidad, la competencia global y la innovación. ¿Cuáles son hoy los principales retos que afronta en la gestión de los Asuntos Públicos en este contexto?
Uno de los principales retos es gestionar la enorme transformación que atraviesa la industria.
Las compañías electrointensivas como Ferroglobe están expuestas a cuestiones muy relevantes: los altos costes energéticos, los movimientos geopolíticos que provocan disrupciones en el mercado, la pérdida de competitividad de la industria europea, la competencia desleal que está causando tanto daño y, al mismo tiempo, la exigencia de avanzar en la transición energética y la descarbonización.
Desde Asuntos Públicos, el reto es trasladar esta realidad a quienes toman las decisiones y a la sociedad, explicando que sin una industria competitiva no hay transición energética posible, y hacerlo de forma coordinada con las asociaciones sectoriales y el resto de actores de la industria.
¿Qué papel juega la anticipación regulatoria y el análisis del entorno político-económico en su trabajo diario? ¿Cómo se estructura internamente esta función dentro de Ferroglobe?
En Ferroglobe, analizar el entorno político y económico nos permite anticipar hacia dónde evolucionará el marco regulatorio y alinear nuestros objetivos de negocio con dicho marco.
Ahora mismo, con la competitividad de las industrias europea y estadounidense amenazadas por las importaciones a bajo coste procedentes de terceros países, como China, somos uno de los actores más activos en la reclamación de medidas urgentes de defensa comercial y antidumping, convencidos de que unas condiciones de competencia justas son imprescindibles para preservar la industria y el suministro de materiales críticos.
En su opinión, ¿cómo ha evolucionado el papel de los Asuntos Públicos dentro de compañías como Ferroglobe en los últimos años, especialmente en un contexto de mayor escrutinio regulatorio?
En los últimos tres años, los Asuntos Públicos han dejado de ser una función de apoyo para convertirse en un área estratégica, plenamente alineada con el equipo directivo. El mayor escrutinio regulatorio ha acelerado ese cambio: hoy se nos exige más transparencia, mayor rigor en la información que reportamos y un diálogo más continuo con las administraciones.
En Ferroglobe, mantener una relación constante y abierta con los gobiernos y las administraciones regionales y nacionales de los países donde tenemos plantas y operaciones, así como con el resto de los actores del sector, nos permite entender mejor el entorno, explicar nuestra contribución al crecimiento, a la economía y al empleo, y defender medidas que ayuden a la industria en su conjunto.
De cara al futuro, ¿qué competencias considera clave para un director de Asuntos Públicos?
Creo que hay tres competencias especialmente importantes.
La primera es la visión estratégica: un director de Asuntos Públicos debe saber hacia dónde se dirige la compañía y cómo el entorno político, económico y regulatorio puede afectar a sus objetivos.
La segunda es la anticipación: tener la capacidad de detectar a tiempo, y con criterio, los cambios normativos para actuar y alinear a toda la compañía en la misma dirección.
Y la tercera es la colaboración, porque el contexto actual nos obliga a trabajar cada vez más de manera transversal y en conexión con el resto de la organización.
Y, por último, si tuviera que dar un consejo a alguien que quisiera dedicarse a este sector, ¿cuál sería?
La comunicación y los Asuntos Públicos son disciplinas muy transversales que exigen estar constantemente informados y, al mismo tiempo, conocer a fondo el negocio.
También le recomendaría desarrollar una buena capacidad de escucha. Muchas veces pensamos que nuestro trabajo consiste en comunicar, pero una parte fundamental es escuchar y entender lo que ocurre dentro y fuera de la compañía.
Y, sobre todo, que tenga una visión a largo plazo. La reputación de una empresa no se construye de un día para otro: requiere coherencia, preparación, transparencia, relaciones y trabajo constante. Y, por encima de todo, la pasión por lo que haces.
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