domingo, agosto 14, 2022

Ruedas de prensa: comunicadores y periodistas, condenados a entenderse

ARTÍCULO DE CARLOS DECLAUX (ESTUDIO DE COMUNICACIÓN) / Los equipos de comunicación de un Gobierno, partido político, empresa o cualquier figura merecedora de la atención mediática buscan lograr el máximo rendimiento de sus comparecencias públicas. Esto tiene sentido y responde a un objetivo obvio: transmitir al público sólo los mensajes que favorezcan a sus intereses.

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Por Carlos Delclaux, consultor senior en Estudio de Comunicación / 5 de julio de 2022

Sin embargo, la búsqueda de este objetivo ha llegado, en ocasiones, a desvirtuar el verdadero sentido y propósito de las ruedas de prensa, cuando estas se celebran y los periodistas tiene prohibido hacer preguntas. Con el fin de contener y dirigir la información, este formato se utiliza para evitar cualquier riesgo del compareciente, como una salida de tono, una contestación errónea o un matiz malinterpretado. En definitiva, se trata de evitar cualquier pormenor que genere una lectura no interesada de lo que se está contando en dicha comparecencia.

En el plano gubernamental, los dos partidos que han ocupado la Moncloa desde 1982 han utilizado esta práctica; dirigentes del PP como Francisco Álvarez Cascos, en 2004, cuando anunció que se retiraba de la política, y Mariano Rajoy con el famoso plasma en 2013; en el PSOE, el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ofreció ruedas de prensa a finales de 2019 aceptando tan solo dos preguntas, lo que le valió la denuncia de los profesionales del periodismo español a través de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y la Asociación de la Prensa de Madrid (APM).

La relevancia de las ruedas de prensa depende de que los periodistas acudan a ellas. De esa manera, informan sobre el contenido y difunden los mensajes en sus respectivos Medios. Ante esta situación, los equipos de comunicación saben que deben admitir preguntas para conseguir el objetivo último: transmitir los mensajes deseados.

Además, la libertad de expresión se sustenta sobre el necesario intercambio entre los periodistas y las entidades y personas de interés mediático. Esto es un derecho fundamental para asegurar un acceso libre y total a la información, para que los ciudadanos estén debidamente informados de su entorno social, económico y político. Y para conseguir esto, los Medios de Comunicación son la mejor herramienta, la cadena de transmisión que permite a los ciudadanos estar informados y tomar las decisiones correctas en su día a día. No hablamos aquí de acceso a la información solo en lo que se refiere a la política, que es fundamental, sino al resto de ámbitos que afectan a la sociedad: económico, sanitario, jurídico, energético y social, entre otros.

Todo ello suma y una ciudadanía con acceso a la información ayuda a construir una sociedad más abierta y preparada para afrontar con garantías los muchos retos a los que debemos hacer frente.

Lo cierto es que, en una rueda de prensa, abrir a los periodistas el turno de preguntas supone un riesgo necesario asociado a la naturaleza de la convocatoria. Para ello, los asesores estratégicos de comunicación recomiendan a sus clientes que, antes de encarar una comparecencia pública (rueda de prensa, junta de accionistas, encuentro con inversores…), realicen formaciones de portavoces especializadas. Así, las personas que vayan a enfrentarse a este tipo de citas podrán recibir los consejos de profesionales y ensayar distintos escenarios para estar preparados ante cualquier situación. De esta forma, los portavoces interiorizarán correctamente los mensajes a transmitir, medirán las respuestas a determinadas preguntas y trabajarán el lenguaje corporal para facilitar la transmisión y recepción de los mensajes.

Las ruedas de prensa implican incertidumbres y su éxito depende de una estrategia y preparación profesional y rigurosa. Lo normal y correcto es dar al periodista, que está realizando su trabajo, la posibilidad de preguntar y recibir una contestación. Cualquier otra opción no debe tener cabida. La comunicación debe ser bidireccional y el periodista debe ser respetado y valorado.  


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