POR NIEVES REY, DIRECTORA GENERAL DE DIRCOM / 20 DE JULIO DE 2026
España ya tiene su segunda estrella. Un triunfo que proyecta talento, ambición y capacidad colectiva, y que refuerza la imagen de nuestro país ante millones de personas en todo el mundo. La victoria de La Roja también permite mirar más allá del resultado y observar cómo se construye un grupo capaz de competir bajo presión sin perder su identidad.
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Luis de la Fuente, seleccionador nacional, ha ejercido su autoridad sin necesidad de ocupar siempre el primer plano. Ha dejado que los jugadores asumieran el protagonismo, mientras él fijaba el rumbo, protegía al vestuario y mantenía una línea clara.
Durante el Mundial ha repartido el mérito, ha evitado alimentar polémicas y ha conservado el mismo tono tanto en la victoria como en la dificultad. Su discurso se ha apoyado en ideas sencillas (trabajo, compromiso, generosidad y responsabilidad) que han ganado valor porque sus decisiones las han respaldado.
Ahí está una de las claves de su credibilidad. Las palabras solo convencen cuando coinciden con la forma de actuar. Un líder genera confianza cuando su comportamiento confirma lo que dice, cuando asume la responsabilidad y cuando no cambia de criterio en función del marcador.
De la Fuente ha demostrado también que dirigir no consiste en pedir siempre el balón. Ha dado espacio a los jugadores sin perder autoridad, ha mantenido la exigencia sin recurrir a la grandilocuencia y ha sabido reducir el ruido externo para que el grupo pudiera centrarse en competir.
La enseñanza trasciende el fútbol. En las organizaciones, la reputación no depende únicamente de las intervenciones de un presidente o de un consejero delegado. Se construye cuando el propósito se refleja en las decisiones, cuando la cultura orienta los comportamientos y cuando las personas saben representar a la organización sin necesitar instrucciones permanentes.
En ese terreno, el dircom aporta un valor decisivo. Su trabajo ayuda a conectar estrategia, cultura y expectativas sociales, a detectar incoherencias y a conseguir que distintas voces transmitan una organización reconocible y creíble.
Desde Dircom, felicitamos a la Real Federación Española de Fútbol, al cuerpo técnico y a los jugadores por un triunfo que refuerza la marca España. La segunda estrella deja además una lección valiosa: los grandes liderazgos no se miden solo por la fuerza de una voz, sino por la capacidad de conseguir que todo un grupo avance con la misma convicción.
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