DANIEL RUIZ GARCÍA, SOCIO-DIRECTOR DE EUROMEDIA COMUNICACIÓN / 25 DE MARZO DE 2026
La comunicación en torno al sector renovable e industrial presenta grandes oportunidades en Andalucía. Pero lejos de entenderse como un complemento, esta comunicación debe abordarse como una labor altamente estratégica, con implicación en los proyectos desde su propia formulación y una labor que va mucho más allá de la mera difusión. Una actividad para lo que resulta esencial el conocimiento del territorio, algo que solo pueden aportar las agencias y consultoras que trabajan sobre el terreno.
Andalucía se asocia al verde, y no es sólo por su bandera: es la comunidad autónoma con mayor extensión de territorios con protección legal para su patrimonio natural, con más de 60 espacios protegidos, entre parques nacionales y naturales, parajes y reservas. Líder en producción ecológica, es también una referencia nacional en el desarrollo de energías renovables, gracias sus condiciones de luz (es la región con más horas solares de España), y la concurrencia de excelentes corrientes en determinadas zonas, aspectos que la convierten en una región muy propicia para el desarrollo solar y eólico. La región se enfrenta sin embargo a importantes retos, entre los que destaca sin ninguna duda la lucha contra la severidad climática. Estas circunstancias, unidas a la generosa extensión de su litoral, la hacen especialmente sensible a las crisis medioambientales. De hecho, Andalucía tiene en su historia una de las manchas ecológicas más funestas, acaso sólo comparable a la del Prestige gallego: la rotura de la balsa minera de Aznalcóllar del año 1998.
La gestión de crisis representa una de las líneas de trabajo más arduas y complicadas de la comunicación en el ámbito energético e industrial. Pero no es la única. Porque las crisis se producen de forma muy excepcional. Un trabajo mucho más común, y diría que más intenso, tiene que ver con el que requiere la llegada de un proyecto al territorio. Porque viene acompañado de una necesaria labor de divulgación y pedagogía en su entorno de influencia, que debe complementarse con una política activa de escucha y de relacionamiento social e institucional.
Cada nueva planta solar, cada nuevo parque eólico, cada nueva instalación de producción de biometano o de hidrógeno verde, se implanta en el terreno con una vocación de permanencia (como promedio, un proyecto fotovoltaico tiene una caducidad mínima de 30 años) que los obliga a establecer relaciones responsables con su entorno y dinámicas de buena vecindad. Y la primera manera de hacer buenos vecinos es comunicando. En el sentido más completo del término, entendiendo la comunicación como una interacción, nunca de forma unidireccional, sino con afán constructivo y propositivo, de manera que, finalmente, el nuevo vecino sea valorado y respetado por la comunidad y se le reconozca su aportación como actor social.
Los proyectos renovables de cierta envergadura suelen venir acompañados de lo que se denominan medidas de compensación. Iniciativas con las que se persigue que la implantación traiga beneficios para el territorio, en forma de actuaciones sociales (por ejemplo, desarrollando proyectos solidarios, a través de la formación o mediante el impulso al empleo) o medioambientales (dotación de bebederos y comederos para la avifauna, medidas de protección de especies autóctonas, programas de concienciación medioambiental…). De este modo, no son sólo beneficiosas per se, al favorecer la descarbonización y reducir la dependencia de fuentes combustibles fósiles, sino que también impulsan el desarrollo social y medioambiental con programas específicos. Algo que dista mucho de las políticas de greenwashing, el lavado de imagen verde, que tanto se ha reprochado en el pasado a muchas industrias contaminantes y que hoy resulta impensable para cualquier compañía responsable. Con todo, siguen produciéndose importantes resistencias en muchos casos a estos proyectos, bajo el argumento del conocido NIMBY, Not In My Back Yard (“sí a las renovables pero no en mi jardín trasero”), que solo puede combatirse desde una actitud comunicativa y dialogante proactiva, donde los proyectos y el entorno vayan de la mano.
La comunicación en torno al sector renovable e industrial presenta grandes oportunidades en Andalucía, más aún de cara a los próximos años, con los importantes proyectos de hidrógeno verde o de biometano que están sobre la mesa. Pero lejos de entenderse como un complemento, esta comunicación debe abordarse como una labor altamente estratégica, indispensable para el éxito de las iniciativas. Una comunicación planteada en sentido muy extenso, que debe acompañar a los proyectos antes incluso de su implantación: detectando a los públicos sensibles y estableciendo relación con ellos, propiciando el conocimiento preciso de las iniciativas y su adecuada comprensión ante las Administraciones públicas y organismos con decisión, realizando una labor de escucha productiva que permita la mejora de las propuestas y su adaptación a la realidad y sensibilidad del entorno. Una labor que trasciende con mucho la cuestión reputacional y en la que resultan decisivas los local partners: consultoras con conocimiento real del terreno, que puedan y sepan orientar a las compañías en un territorio que ellas conocen bien. Nada hay más torpe que pretender implantarse en un lugar sin conocer sus dinámicas y sensibilidades, y nadie conoce mejor esas sensibilidades que las empresas de comunicación locales. Ven lo que otras no pueden ver.
Aunque deslocalizados y con grandes clientes nacionales en cartera, para los que desarrollamos proyectos en toda España, en Euromedia Comunicación venimos trabajando de forma estrecha desde hace años como local partner en Andalucía de compañías de alcance nacional e internacional en diversos sectores. Y sin duda uno de los que ofrece mayores y mejores resultados es el industrial y el renovable. Porque pocos resultan tan sensibles a la reputación y pocos requieren de una actividad de trabajo con la comunidad tan precisa y constante. Pero para que esta labor resulte productiva, las agencias deben trascender el concepto tradicional de meros promotores informativos y ejecutores de campañas de marketing y abarcar competencias que las compañías de esta naturaleza valoran muy especialmente: el conocimiento de la realidad social e institucional, la capacidad detectar los focos de decisión e influencia y los foros y espacios en los que estos proyectos deben estar, la habilidad para construir una agenda de contactos valiosa, la visión necesaria para proponer posibles alianzas y adhesiones que refuercen el posicionamiento social de estas iniciativas. Porque conocer el entorno es el primer paso para la materialización exitosa de cualquier proyecto renovable.
| SOBRE EL AUTOR / Daniel Ruiz es socio-director de Euromedia Comunicación, donde desarrolla proyectos para diversos clietes, entre los que se encuentran varias compañías del ámbito industrial y renovable con fuerte penetración en Andalucía. |







