La innovación, el rigor científico y el control de toda la cadena de valor marcan la estrategia de Vitae Health Innovation en un mercado cada vez más competitivo. Maribel Vidal, directora general de la compañía, analiza la evolución del consumidor y los principales retos del sector de los complementos alimenticios.
POR REDACCIÓN, 31 DE JULIO DE 2026
¿Cuál es la propuesta de valor diferencial de Vitae y qué la distingue en un mercado de la suplementación cada vez más competitivo?
En Vitae llevamos más de 30 años en el sector de los complementos naturales. Durante este tiempo hemos consolidado un modelo propio basado en la proximidad, el conocimiento y el control de toda nuestra cadena de valor, desde la investigación hasta la fabricación. Disponemos de un equipo interno de I+D, seleccionamos e incluso cultivamos algunas de nuestras materias primas en nuestra plantación propia, tenemos gran parte de la producción internalizada…
Nuestro principal valor está precisamente en el conocimiento que aportamos en cada una de estas etapas. Nos permite garantizar la trazabilidad y la calidad de nuestros productos, y por tanto ser un laboratorio confiable respaldado por la evidencia.
¿Cuáles han sido los hitos más relevantes en la evolución de la compañía durante los últimos años?
Destacaría varios hitos a lo largo todo nuestro recorrido, pero creo que uno de los más importantes es habernos consolidado tanto en el mercado nacional como en el internacional sin perder la esencia y la forma de trabajar que nos caracteriza, cercana y rigurosa, desde nuestros inicios.
Estamos especialmente orgullosos del caso de éxito que es OlioVita, uno de nuestros productos más vendidos. En su momento, tuvimos la capacidad de detectar una necesidad de salud que todavía no estaba atendida: el cuidado de la piel y de las mucosas a nivel nutricional. A partir de esa visión, construimos una categoría que hoy representa uno de los principales pilares de la compañía, tanto por su penetración en el mercado como por su capacidad para seguir creciendo.
También hemos reforzado nuestra capacidad de innovación. Con el desarrollo de productos como MagVita Q10, EnergyVita, PowerVita o ReConnect, tratamos de dar respuesta con fórmulas diferenciales a necesidades de salud cada vez más demandadas.
¿Cómo ha evolucionado el consumidor en el ámbito de la salud y el bienestar y qué demandas observáis actualmente en el mercado?
El perfil del consumidor ha cambiado mucho en los últimos años. Está más informado, es más exigente y ha dejado de ser un agente pasivo para asumir una mayor responsabilidad sobre su propia salud. Cada vez muestra más interés por la prevención y la longevidad, incluso cuando no existe una necesidad o patología concreta.
También ha evolucionado su forma de elegir qué consume. Ya no es suficiente con comunicar los beneficios de un producto: el cliente quiere entender su composición, conocer la procedencia de los ingredientes, saber cómo se han formulado y qué evidencia los respalda. Creo que esta exigencia es positiva, porque eleva el nivel del mercado y refuerza la confianza en aquellas compañías capaces de acreditar la calidad y el rigor de lo que ofrecen. Como empresas, tenemos una gran responsabilidad en este sentido.
Por último, observamos que el consumidor entiende cada vez más el bienestar desde una perspectiva integral, en la que se relacionan la nutrición, el descanso, la actividad física, el equilibrio emocional… Este enfoque encaja de forma natural con nuestra filosofía. Nuestro papel es acompañarle aportándole soluciones, conocimiento y confianza para que pueda tomar mejores decisiones sobre su salud.
¿Qué retos presenta actualmente el mercado de los complementos alimenticios en España?
Uno de los principales retos es la saturación del mercado. Esta expansión está generando una sobreexposición del consumidor a marcas, productos y mensajes. En medio de tanto impacto, resulta difícil valorar aspectos esenciales como la calidad de las formulaciones, la evidencia científica, los ingredientes o la adecuación de cada complemento a sus necesidades concretas.
En este contexto, los laboratorios tenemos la responsabilidad de comunicar con claridad, pero también de educar. El verdadero reto consiste en ayudar al consumidor a tomar decisiones informadas, generar expectativas realistas y construir una diferenciación basada en criterios sólidos. No debemos olvidar que operamos en un sector que afecta directamente a la salud de las personas y que la confianza se construye con transparencia y responsabilidad.
La innovación es uno de los pilares de Vitae. ¿Cómo identificáis oportunidades de mercado y las convertís en nuevos desarrollos o lanzamientos?
La identificación de oportunidades parte de la escucha activa y continuada del mercado. Recogemos información directamente de los consumidores, pero también de farmacéuticos, médicos, nuestro equipo comercial en España y en otros países, y de las áreas técnica y científica, que mantienen un contacto estrecho con la realidad del sector y su evolución.
Muchas oportunidades no surgen únicamente del análisis de tendencias o de los datos de mercado, sino de la anticipación y de las necesidades que se atienden en la consulta, en el mostrador de la farmacia o por nuestros propios canales.
A partir de ahí, evaluamos la relevancia de la necesidad, la evidencia científica disponible y nuestra capacidad para abordarla mediante suplementación con un valor añadido real. Si el proyecto cumple estos criterios, los equipos de I+D, regulación, marketing y negocio trabajan conjuntamente para convertir esa oportunidad en un nuevo desarrollo.
¿Cómo es el proceso de investigación y desarrollo de un producto en Vitae, desde la detección de una necesidad hasta su llegada al consumidor?
Tras la investigación y una vez identificada la necesidad de mercado, el equipo de I+D empieza a trabajar en las pruebas de formulación. Es un proceso que necesita tiempo y dedicación: ajustes en la fórmula, galénica, estabilidad, garantizar su biodisponibilidad… Impulsamos estudios propios o en colaboración con universidades, hospitales y centros de investigación para validarlo. Solo cuando el desarrollo cumple nuestros criterios de eficacia, seguridad y calidad avanzamos hacia la producción, donde mantenemos el mismo nivel de exigencia y control.
Además, entendemos la innovación desde una perspectiva responsable. La sostenibilidad es un criterio que tenemos en cuenta desde el inicio del proceso: valoramos el origen y la trazabilidad de las materias primas, la proximidad de los proveedores, la eficiencia de los procesos productivos y su impacto ambiental. Nuestro objetivo es desarrollar soluciones eficaces y relevantes para las personas, pero también cada vez más respetuosas con el entorno porque, para nosotros, también es una forma de cuidar de la salud.
En un mercado con una oferta creciente de complementos alimenticios, ¿cómo garantizáis la calidad, la seguridad y el respaldo científico de vuestras formulaciones?
La calidad empieza con la selección de las materias primas. Evaluamos su origen, trazabilidad, pureza y especificaciones técnicas. En algunos casos, como ocurre con el espino amarillo, incluso cultivamos nuestros propios ingredientes en la plantación que tenemos en Los Pirineos.
Pero nuestro compromiso va más allá. Aplicamos criterios y controles propios del ámbito farmacéutico porque entendemos que cuando trabajamos con la salud de las personas debemos asumir el máximo nivel de responsabilidad. También contamos con la certificación FSSC 22000, uno de los estándares internacionales más exigentes en materia de seguridad alimentaria.
Durante la fabricación realizamos controles en las distintas fases del proceso para verificar la identidad, composición, estabilidad y seguridad del producto. Tener gran parte de la producción internalizada nos permite supervisarla directamente y mantener la trazabilidad hasta la liberación del producto final.
A ello se suma el respaldo científico. Partimos de la evidencia disponible e impulsamos estudios propios o colaboraciones con universidades, hospitales y centros de investigación. Para nosotros, la calidad y la ciencia no son argumentos comerciales: son requisitos que deben estar presentes desde que seleccionamos un ingrediente hasta que el producto llega al consumidor.
En un contexto de sobreinformación sobre salud en redes sociales, ¿qué responsabilidad tienen las empresas a la hora de comunicar de forma rigurosa y basada en la evidencia científica?
Actualmente, cualquier afirmación puede difundirse en cuestión de horas, aunque no esté respaldada por evidencia científica o atribuya a un ingrediente o producto propiedades que no le corresponden. Lo mismo sucede con las declaraciones de propiedades o declaraciones comerciales: deben estar debidamente autorizadas y utilizarse de forma precisa.
Las empresas del sector de la salud debemos aportar rigor y comunicar de forma clara, responsable y comprensible, respetando la normativa.
En un momento en que nos impactan cada vez más promesas exageradas o mensajes que puedan inducir a error solo por conseguir notoriedad, necesitamos marcas referentes en el mercado para proteger al consumidor y construir una relación de confianza a largo plazo.
¿Qué producto o lanzamiento representa mejor la filosofía de Vitae y por qué?
OlioVita es probablemente el producto que mejor nos representa. Es un complemento a base de 100% espino amarillo, que además cultivamos en nuestra plantación propia.
El omega 7, el nutriente con propiedades hidratantes por el que es conocido este ingrediente ha adquirido notoriedad en el sector en los últimos años y estamos orgullosos no solo de liderar este segmento, sino de haberlo impulsado en el mercado.
OlioVita refleja nuestros pilares como empresa: importancia del origen, control del proceso e investigación, en este caso, dirigida al cuidado de la piel y las mucosas desde el interior. Es un proyecto propio construido a lo largo de los años por el que muchas personas nos reconocen.
¿Cómo imagináis Vitae dentro de cinco años y qué áreas de innovación serán clave para impulsar vuestro crecimiento?
Imagino a la marca con mayor presencia internacional y una capacidad de innovación todavía más sólida. Son dos de las prioridades que marcarán nuestra evolución durante los próximos años.
Queremos crecer sin renunciar a nuestra forma de hacer las cosas: combinando el cuidado, la experiencia y el conocimiento profundo del producto -una filosofía que recogemos en nuestro tagline de marca, Artesanos de la salud– con el potencial de las tecnologías más avanzadas.
Intensificaremos nuestra apuesta por la tecnología aplicada a la innovación y a la investigación. Estas herramientas nos permitirán trabajar con mayor precisión, acelerar determinadas fases del desarrollo y avanzar hacia soluciones todavía más diferenciales y personalizadas.







