lunes, mayo 18, 2026

Purina refuerza su compromiso con la salud y el bienestar de las personas

POR REDACCIÓN, 18 DE MAYO DE 2026

La epilepsia es una enfermedad neurológica crónica caracterizada por la aparición de crisis recurrentes e impredecibles que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta a cerca de 50 millones de personas en todo el mundo. En este contexto, los perros de alerta epiléptica se han convertido en un apoyo cada vez más relevante para mejorar la seguridad y calidad de vida de quienes conviven con esta patología.

En el marco del Día Nacional de la EpilepsiaPurina refuerza su compromiso con la salud y el bienestar de las personas apostando por la formación de perros de asistencia especializados en detección de crisis epilépticas, a través de su colaboración con CANEM Perros de Alerta. El programa integra el trabajo técnico de adiestramiento de CANEM con el conocimiento en nutrición avanzada de Purina, clave para cubrir las necesidades energéticas y cognitivas de los perros durante su etapa de formación y servicio.

Esta iniciativa pone de relieve el compromiso de Purina de favorecer la salud y el bienestar de las personas gracias al vínculo humano-animal y pretende dar visibilidad a la importancia de los perros de asistencia, como son los de alerta médica, a mejorar la vida de pacientes y a generar además un impacto positivo a nivel social.

Una herramienta de apoyo basada en el vínculo humano-animal

En España, la epilepsia afecta a entre 400.000 y 500.000 personas, con entre 12.400 y 22.000 nuevos casos anuales, muchos de ellos también en la infancia. Los perros de alerta epiléptica se han convertido en una herramienta de apoyo complementaria dentro del abordaje integral de la epilepsia

Los perros de asistencia son un ejemplo extraordinario del impacto positivo que los animales pueden tener en la vida de las personas. Desde Purina queremos seguir apoyando programas especializados que ayuden a ampliar el acceso a este tipo de asistencia y contribuyan al bienestar tanto de las personas como de los propios animales”, explica Elisenda Saperas, veterinaria y responsable de comunicación de Purina España.

Aunque no todos los perros desarrollan esta capacidad, en los casos en los que sí ocurre, pueden llegar a detectar cambios sutiles en el organismo o el comportamiento de la persona antes de una crisis como variaciones en el olor corporal, el nivel de actividad o determinados patrones conductuales previos al episodio. Cuando están entrenados, estos perros pueden emitir señales de aviso, como el contacto físico, el ladrido o la búsqueda de atención, que permiten a la persona o a su entorno anticipar la crisis.

Más allá de la alerta, estos perros contribuyen a la recuperación postcrisis, permaneciendo junto a la persona y facilitando una transición más segura tras el episodio. Su presencia también se asocia a una mejora de la percepción de autonomía y reducción de la ansiedad anticipatoria, factores especialmente relevantes en una enfermedad caracterizada por su imprevisibilidad.

La formación de un perro de asistencia para epilepsia puede requerir entre 12 y 24 meses, dependiendo del nivel de especialización, e incluye procesos de selección, socialización, entrenamiento en detección y habituación a entornos complejos. Se trata de programas altamente estructurados que combinan bienestar animal, adiestramiento técnico y seguimiento continuo.