Por Inés del Campo, Communication Specialist de BELIEVERS. / 9 de marzo de 2026
ENTREVISTA A PAULA ORDOVÁS, DIVULGADORA TRANSFORMACIONAL Y EMPRENDEDORA / En un contexto social -y del sector de la comunicación- donde la sobreestimulación de contenidos es abrumadora, las experiencias personales parecen haber tomado un papel protagonista. Las personas ya no conectan de manera tan instantánea con un mensaje generalizado: necesitan una historia. Este nuevo paradigma de comunicación hace preguntarse cuáles son las claves para trascender los mensajes.
Hablamos con Paula Ordovás, emprendedora y pionera en la creación de contenido digital desde 2009, que recientemente ha puesto a prueba esta nueva manera de posicionar un mensaje. Comunicadora nata, contó su historia más personal en su revelador libro La chica de los ojos marrones (2025, ed. Espasa), un profundo testimonio sobre los traumas de su infancia, poniendo en valor la importancia de la prevención del abuso sexual infantil y la educación emocional.
Tras una impresionante respuesta, tanto de sus seguidores como del público general, Paula entendió que su historia iba mucho más allá de una autobiografía. Tras exponer su vivencia, sintió una responsabilidad, que ahora desarrolla como divulgadora transformacional, orientando a las empresas a crear ámbitos de confianza con sus equipos y dinámicas que favorezcan la comunicación transparente y empática.

Llevas compartiendo contenido desde 2009, pero La chica de los ojos marrones ha marcado un antes y un después en tu faceta de comunicadora. ¿En qué momento entendiste que tu historia ya no era solo tuya?
Creo que lo entendí cuando empecé a recibir mensajes de personas que me confiaban sus historias. Cuando mi relato dejó de ser una confesión y empezó a convertirse en espejo. Comprendí que la historia ya no me pertenecía del todo, ya que se había transformado en un espacio compartido. Ahí es cuando comencé mi propósito como divulgadora transformacional, basándose en una idea principal, trascendiendo de lo íntimo, de la autobiografía, creando algo más: convertir mi testimonio en acción y conversación.
¿Cómo evitaste que el relato se quedara únicamente en lo emocional para dotarlo de reflexión e impacto social?
El riesgo de cualquier testimonio es quedarse únicamente en la emoción. La emoción conecta, pero no siempre transforma. Creo que en mi caso fue muy útil contextualizar mi experiencia dentro de problemáticas estructurales como la salud mental o la prevención del abuso sexual infantil. Entender los datos, escuchar a profesionales, integrar mi vivencia en un marco más amplio. Cuando pasas del “esto me pasó a mí” al “esto le ocurre a muchas personas”, el relato adquiere una dimensión social muy necesaria.
Tras la publicación del libro, la respuesta fue abrumadora. ¿En qué momento entendiste que esto podía convertirse en algo más amplio que una obra autobiográfica?
Cuando vi que estaba generando conversación y acción. Personas que me contaban que habían empezado terapia, que se estaban escuchando a sí mismas por primera vez en mucho tiempo, que compartían su historia. Entendí que mi testimonio podía ser el inicio de algo más grande. No era leer un último capítulo y cerrar el libro, era una apertura a un nuevo nivel. Tuve claro que el siguiente paso era acompañar ese proceso con herramientas y espacios de diálogo como divulgadora transformacional.
¿Cómo trabajas la coherencia entre tu historia, tu posicionamiento y los proyectos que desarrollas ahora?
La coherencia para mí siempre ha sido algo esencial. Mi esencia es la base de todo lo que hago. Todo lo que desarrollo ahora, desde contenidos hasta nuevos proyectos, gira en torno a crear con propósito. Mi inspiración ahora gira en las historias de personas. Eso implica posicionar mis mensajes, colaborar con profesionales y asegurarme de que lo que comunico esté alineado con mis valores y con un impacto positivo real.
¿Cómo estás comunicando tu experiencia para que no sea solo relato, sino herramienta para otras personas?
He trabajado mucho en traducir mi experiencia en conceptos, en marcos de reflexión, en conversaciones que ayuden a otros a iniciar su propio proceso. Ya no se trata solo de contar lo que viví, sino de ofrecer claves, lenguaje y recursos que he ido desarrollando tras toda mi trayectoria como comunicadora en diversos formatos. Estoy trasladando una historia a un método.
¿Qué tipo de conversaciones puedes aportar en el ámbito corporativo? ¿En qué estás enfocada?
Estoy enfocada en desarrollar conversaciones honestas sobre salud mental, deporte, nutrición y relaciones familiares. Todo desde mi perspectiva como divulgadora transformacional y mi recorrido como pionera de contenido y emprendedora de proyectos, también desde mi faceta lifestyle que me identifica. Mi objetivo es generar espacios donde la vulnerabilidad no sea debilidad, sino una fortaleza.
Actualmente, estamos trabajando de la mano con líderes de departamentos de marketing y RRHH para ofrecer esta visión y crecimiento en el ámbito corporativo. Buscamos acompañar procesos dentro de las organizaciones, ayudando a integrar el bienestar como parte estratégica del negocio y no solo como una iniciativa aislada. Trabajamos la comunicación interna desde la coherencia, el liderazgo consciente y la construcción de entornos donde las personas puedan desarrollarse sin desconectarse de sí mismas.
Me interesa especialmente colaborar con compañías que entienden que el engagement de la cultura corporativa nace del equilibrio: equipos emocionalmente sanos y hábitos conscientes que fomenten la confianza y el propósito compartido. Mi enfoque combina experiencia personal, divulgación práctica y una mirada empresarial, con el objetivo de generar impacto real tanto en las personas como en los resultados.
Si tuvieras que resumir en una idea el propósito que hoy guía ser divulgadora transformacional, ¿cuál sería?
Que una experiencia personal, compartida con intención y responsabilidad, puede convertirse en un catalizador de transformación. Si mi historia puede ser el motor que ayude a alguien a comprenderse, pedir ayuda o romper un silencio, entonces todo este proceso habrá tenido sentido.







