lunes, marzo 9, 2026

Cuánta visibilidad tiene la mujer de la Alta Dirección en el ecosistema digital

El liderazgo femenino en el IBEX 35 no es invisible en el entorno digital, sin embargo, se narra de forma diferente. Esta es una de las principales conclusiones del informe “La construcción del liderazgo en el IBEX 35. Visibilidad y relato público de la mujer de la Alta Dirección en el ecosistema digital (2020–2026)”, elaborado por el Área de Investigación y Escucha Avanzada de ATREVIA, que ha analizado más de 3,23 millones de referencias digitales en medios online, redes sociales, blogs y foros públicos.

Por Redacción, 9 de marzo de 2026

En concreto, el análisis -que se ha presentado en paralelo al XIV Informe Mujeres en los Consejos del IBEX 35 y IX Radiografía del Mercado Continúo realizado por ATREVIA e IESE-,analiza la visibilidad y el relato público de la alta dirección del IBEX 35 en el ecosistema digital español entre 2020 y 2026. La investigación se ha basado en fuentes abiertas -medios digitales, redes sociales abiertas, blogs y foros- y ha combinado herramientas de análisis automatizado con revisión cualitativa experta.

El primero de los resultados muestra que la visibilidad es prácticamente paritaria: el 52% de las referencias analizadas corresponde a hombres y el 48% a mujeres. No obstante, la diferencia no está en cuánto se habla de ellos y de ellas, sino en cómo se construye su representación pública. Mientras que el liderazgo masculino se asocia con mayor frecuencia al poder económico y la autoridad estructural, el femenino incorpora dimensiones relacionales, reputacionales y personales.

Por otro lado, la conversación digital sobre liderazgo empresarial no se distribuye de manera homogénea. Una parte muy significativa de la atención pública se concentra en un reducido número de figuras con alta centralidad simbólica.

Este fenómeno evidencia que la visibilidad digital no responde únicamente a la jerarquía empresarial, sino también al peso histórico, patrimonial y simbólico de determinadas figuras.

¿Qué les sitúa en el centro de la conversación?

Los activadores de visibilidad muestran un patrón diferencial claro. En el caso de las mujeres, la cobertura se activa principalmente por hechos vinculados al ejercicio formal del cargo: nombramientos, promociones, resultados corporativos y desempeño ejecutivo. En el caso de los hombres, la visibilidad se dispara en mayor medida por cuestiones asociadas al poder económico y su dimensión pública: riqueza, fiscalidad, desigualdad, donaciones o debate ideológico.

Los datos así lo demuestran: en el caso de los hombres, la visibilidad se vincula mayoritariamente a riqueza, economía o fiscalidad (40–45%)donaciones y filantropía (30–35%) y debate ideológico o confrontación pública (15–20%). En cambio, en el caso de las mujeres, la exposición pública se activa principalmente por nombramientos y promociones (20–25%) y resultados corporativos (14–17%).

En otras palabras, la visibilidad femenina se construye en torno al desempeño profesional y la gestión ejecutiva, mientras que la masculina se articula con mayor frecuencia en torno al poder económico y la influencia pública.

Conciliación y experticia: el poder también tiene género

Cuando la conversación digital incorpora referencias a conciliación, cuidado o dimensión familiar, lo hace casi exclusivamente en relación con perfiles femeninos. La esfera privada forma parte estructural del relato del liderazgo femenino, mientras que en el masculino permanece prácticamente ausente. Así, el 18,6% de la conversación digital incorpora referencias a conciliación, familia o cuidado. De esas menciones, el 94,67% se asocia a mujeres.

Al mismo tiempo, la legitimidad técnica explícita -expresada a través del término “experto”- se concentra mayoritariamente en hombres. No se trata solo de quién ejerce autoridad, sino de quién es nombrado como tal. El 81,67% de las menciones que reconocen explícitamente autoridad técnica corresponden a hombres.

Esto implica que el liderazgo femenino suele contextualizarse desde la dimensión personal o relacional, mientras que el masculino se legitima con mayor frecuencia desde la autoridad técnica y económica.

“Cuando se habla de mujeres en puestos de responsabilidad, a menudo el foco se pone en cuestiones como la conciliación o aspectos relacionados con su vida personal, mientras que en el caso de los hombres suele destacarse más su filantropía o sus resultados profesionales. También ocurre algo muy natural: cuando entrevistas a mujeres, con frecuencia aparece su experiencia vital (la maternidad, las dificultades o la familia)  porque forman parte de la realidad que están viviendo. A veces esto se interpreta como sesgos, pero en muchos casos también refleja simplemente la realidad de sus trayectorias y de cómo han tenido que desarrollarlas”, añade al respecto de los resultados que arroja este análisis Nuria Chinchilla, titular de la Cátedra Carmina Roca y Rafael Pich-Aguilera de Mujer y Liderazgo en IESE.

La legitimidad económica se consolida en masculino

En el análisis específico de la cobertura en medios digitales se observa que, aunque la visibilidad global es casi equilibrada, los espacios que consolidan la autoridad económica presentan una mayor concentración masculina.

En medios especializados, los hombres concentran el 20,46% de su presencia, frente al 16,24% en el caso de las mujeres. La diferencia se amplía en las cabeceras económico-financieras: el 58% de la cobertura especializada masculina se concentra en este tipo de medios, frente al 38% en mujeres.

Esto indica que el liderazgo masculino se refuerza con mayor intensidad en los entornos que validan la autoridad económica y financiera. En el caso de las mujeres, la presencia en medios especializados es más diversificada y menos centrada en el núcleo estrictamente financiero. Aunque el liderazgo femenino está presente en la agenda pública, su legitimidad económica se articula en un ecosistema mediático distinto.

En contraste, los medios regionales muestran una mayor presencia relativa de mujeres: el 37,89% de las menciones sobre directivas procede de cabeceras regionales, frente al 33,02% en el caso de los hombres. Esto sugiere que la visibilidad femenina adquiere mayor peso proporcional en entornos informativos vinculados a la proximidad territorial.