ARTÍCULO DE SALVADOR HERNÁNDEZ (LEANFACTOR) / El uso de la inteligencia artificial no para de crecer en cualquier ámbito de la vida empresarial. Tanto es así que hemos normalizado su uso hasta niveles impensables hace solo unos años. De hecho, según el último informe del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), el 11,4% de las empresas de 10 o más trabajadores ya ha incorporado esta tecnología en sus flujos de trabajo, un dato que asciende hasta el 44% en el caso de las grandes empresas, de hasta 250 empleados. En el 44,7% de los casos, esta tecnología se usa para la generación y análisis de textos.
Por Salvador Hernández, Director de Cuentas en LeanFactor / 5 de marzo de 2026
Los profesionales de la comunicación no somos ajenos a esta tendencia, más bien todo lo contrario. Nuestros clientes han asumido ya que esta tecnología es una herramienta que aumenta la eficiencia pero que, como cualquier otra, puede incluso llegar a ser contraproducente si no se utiliza con responsabilidad y ética.
Por eso, en LeanFactor hemos creado un decálogo de buenas prácticas sobre el uso y aplicación de la IA en nuestro trabajo, el cual refleja no solo nuestro compromiso de transparencia y calidad con nuestros clientes, sino también nuestro posicionamiento ético al respecto. Este decálogo rige nuestra relación, interacción e implementación cotidiana con la IA, tanto de forma interna como externa.
1) La IA no sustituye al talento humano.
La creatividad, la estrategia y las decisiones dependen únicamente del ser humano. La IA es un punto de partida, fuente de inspiración y herramienta útil para agilizar y automatizar tareas rutinarias.
2) El uso de la IA tiene que ser transparente
El uso e integración de la IA en los flujos de trabajo tiene que ser absolutamente transparente y honesto hacia nuestros clientes y públicos objetivo, informando en todo momento sobre la implicación de la IA en todo lo que se hace. Siempre que pueda haber lugar a error o confusión hay que etiquetar claramente aquellos contenidos creados, complementados o basados en IA.
3) La privacidad y la protección de datos deben regir la utilización de la IA
Bajo ninguna circunstancia se debe hacer uso o explotación de información sensible sobre nuestros clientes, sus empleados o sus consumidores para mejorar los “prompts” o búsquedas en plataformas de IA, a menos que exista una autorización expresa y por escrito.
4) La información, procesos o automatizaciones basadas en IA pueden tener sesgos ideológicos
La información que se obtiene al utilizar cualquiera de los distintos modelos o motores de IA contiene, con cierta frecuencia, estereotipos, sesgos o informaciones no verídicas simplemente por el hecho de haber aparecido con una determinada frecuencia en Internet. Hay que auditar y comprobar y verificar las fuentes de cualquier información o datos arrojados por la IA, recurriendo a las fuentes originales y evaluando su credibilidad antes de incorporarlas.
5) Establecer un código ético de buenas prácticas en la utilización de la IA
La inteligencia artificial, como cualquier otra tecnología, debe ser usada con responsabilidad. Se debe descartar cualquier uso que pueda llevar a la confusión del usuario, y adherirse a los códigos deontológicos de la industria con la que se trabaja para maximizar el alcance de los mensajes que se utilizan.
6) Respetar y/o verificar la propiedad intelectual de los resultados arrojados por la IA
En un momento en el que es cada vez más frecuente encontrar mensajes que se sirven de “Deepfakes”, es decir, dobles digitales de personajes conocidos o mensajes que utilizan menciones a marcas sin su autorización, es imprescindible rechazar cualquier práctica que utilice la tecnología para engañar al usuario, o que vulnere la propiedad intelectual de marcas o personajes. En todo caso, se debe contar con la autorización explícita e inequívoca de cualquier marca o persona mencionada en un contenido.
7) Establecer mecanismos de gobernanza que vigilen el uso de la IA
En la actualidad conviven múltiples modelos de IA en el mercado. Por ello, se deben establecer límites y controles periódicos para asegurarse de que las herramientas basadas en inteligencia artificial, y el uso que se hace de ellas son los correctos. Es importante, además, evaluar periódicamente los riesgos que se enfrentan en su uso diario y descartar aquellas prácticas que puedan comprometer el resultado final del trabajo.
8) Establecer procesos de control de calidad sobre de los resultados, información o automatizaciones generadas por la IA
La inteligencia artificial tiene un gran valor como herramienta que incrementa exponencialmente la eficiencia del trabajo. Pero para ello es importante descartar todo error que pueda poner en riesgo la calidad del trabajo y, con ello, la satisfacción del cliente.
9) Usar o aplicar procesos, plataformas o automatizaciones basadas en IA no debe ser un fin, sino un proceso
La tecnología evoluciona muy rápido, incorporando cada poco tiempo nuevas funciones y eliminando otras. Por ello, los usuarios de esta herramienta deben mantenerse al día de cualquier avance que se produzca, recurriendo a sesiones de formación y entrenamiento específico en función de sus responsabilidades o habilidades previas.
10) Todos los procesos donde la IA esté involucrada deben medirse y evaluarse periódicamente
Toda actividad de comunicación y marketing debe estar dirigida a obtener un impacto en los objetivos de negocio de los clientes. Por ello, es importante llevar a cabo análisis pormenorizados de las actividades realizadas y cuál ha sido su resultado en función de las métricas acordadas previamente con el cliente. De esta forma, se pueden detectar más fácilmente áreas de mejora de forma proactiva y aplicar aquellos cambios que sean necesarios en aras de una mayor eficiencia.
Como hemos visto, la inteligencia artificial ha llegado para quedarse. Pero de los profesionales de la comunicación depende que su uso sea realmente útil y eficiente. Solo con este enfoque holístico lograremos sacar el mejor provecho de la IA, así como cimentar el crecimiento futuro de nuestro negocio basado en su uso ético y transparente.







