lunes, mayo 20, 2024

Directivos influencers, ¿una tendencia al alza?

ARTÍCULO DE MONTSERRAT ARIAS (BEMYPARTNER) / Se está produciendo un cambio en la percepción de cómo algunos directivos o empresarios deben o quieren estar presentes en las redes sociales. Mientras que muchos y muchas CEOs siguen optando por una imagen pública muy discreta, otros se están convirtiendo en referentes sociales y digitales.

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Por Montserrat Arias, CEO y fundadora de Bemypartner, Experta en comunicación de crisis y formación de portavoces/ 17 de abril de 2024

Los dos puntos nos aportan ventajas y desventajas. Analicemos las principales:

Ventajas de la notoriedad como “influencer” del fundador o directivo:

  • Mayor reconocimiento de marca. En los rankings de seguidores de redes sociales suele haber personas, no empresas. Seguimos sobre todo a personas y nos interesa lo que hacen y dicen las personas. Tenemos más interés por lo humano que por lo corporativo. Sucede incluso en redes profesionales como LinkedIn, en las que cuando subimos imágenes más personales, nos sube el engagement. Empresarias como @Anna Fuster, fundadora y CEO de @Two Poles tiene también un perfil previo de influencer como partners.incream.  Anna conoce bien el funcionamiento de las redes y la capacidad de influencia que tenemos como líderes y como expertos en nuestra materia.  Qué duda cabe que este conocimiento directo del comportamiento e intereses del consumidor es una de las claves del éxito de una marca con una trayectoria de crecimiento exponencial.
  • Humanización de tu empresa.  A través de la imagen de sus principales directivos o de sus fundadores somos capaces de entender mejor la filosofía de las empresas y sus valores. Si los lideres nos transmiten credibilidad y confianza, vamos a creer más en la empresa. Empresarias como @Mireia Trepat, cofundadora de @Freshly Cosmetics han incrementado su presencia y voz en LinkedIn explicando sus vivencias personales y visiones empresariales.
  • Acercarnos a la sociedad con nuevos lenguajes. Muchas veces nos quejamos de que no se entiende el papel del empresario o empresaria en la sociedad, pero no estamos adoptando el nuevo lenguaje y formatos para llegar a diferentes públicos. Nos perdemos el acceso a toda una generación (o varias) porque miramos con condescendencia el uso de plataformas como TikTok y nos asusta el uso de vídeos cortos e impactantes. Experiencias como la de @José Elías, presidente de Audax renovables, son interesantes ya que los empresarios no deberíamos quedarnos dentro de foros elitistas para difundir nuestros valores. Debemos dar un sí total a utilizar todo lo que esté a nuestro alcance para llegar a la sociedad.
  • Transparencia corporativa. El mostrar al empresario o empresaria que hay detrás, explicando su historia personal y vivencias, damos un paso más en la transparencia ya que una empresa que hable a través de sus fundadores y directivos se va a percibir como más próxima.  La sociedad quiere conocer nuestro propósito corporativo de primera mano.

Y cuáles serían las desventajas?

  • Estar en el punto de mira de las críticas.  Evidentemente, cuanto más te expongas, más riesgos. Nunca vas a actuar a gusto de todos y tienes que acertar con gustar a la gente que te interesa. Las críticas te llegarán seguro y has de estar dispuesto a ello.
  • Transferencia de riesgos personales a la marca. Si la persona pública o vinculada a la empresa sufre un riesgo reputacional, este riesgo, aunque sea personal, afectará a la organización. Por eso es muy importante formar a los directivos en lo que se puede y no se puede hacer en redes y llevar una adecuada estrategia de imagen del directivo o directiva en cuestión.
  • Personalismo excesivo. Será conveniente mantener un equilibrio entre la notoriedad del directivo o fundador para que no “se coma” la notoriedad de la empresa. Salvo que sea una estrategia buscada, la estrategia de comunicación del directivo o directiva estará supeditada a la estrategia corporativa. En este sentido hay dos riesgos; empresarios con un exceso de ego que actúan en contra de sus propios intereses – sucede- y directivos que piensen más en su carrera a largo plazo que en los objetivos corporativos. Ambos problemas son gestionables con una adecuada dirección estratégica.

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