POR FERNANDO MONTERO, SUBDIRECTOR DE TOP COMUNICACIÓN /16 DE MAYO DE 2026
La sostenibilidad ha dejado de ser un añadido decorativo en la organización de eventos para convertirse en un criterio estratégico que condiciona el diseño, la producción, la elección de proveedores, la movilidad, la comunicación y hasta el legado posterior. El evento sostenible ya no se define solo por contaminar menos, sino por generar un impacto medible, coherente y duradero. Pero, ¿cuáles son las principales tendencias que pueden seguir para que nuestros eventos puedan ser considerados ‘sostenibles’?
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Para elaborar este reportaje, hemos preguntado a seis expertos en la materia: Ramón Rodríguez, Quality & Sustainability Manager de Eventos ACCIONA; Marta Peloche, Project Director en BELIEVERS.; Gonzalo Baró Ruiz, CEO de BSJ; Christian Haltermann, CEO de Parafina; Borja Navasqüés, director de eventos en Quum, y Francisco González, Safety & Sustainability Director en SOMOS Experiences.
De sus aportaciones se desprende una idea común: crear eventos sostenibles exige pensar antes, medir mejor, producir con menos impacto, implicar a toda la cadena de valor y dejar una huella positiva en el entorno. La sostenibilidad ya no se limita a reducir residuos o compensar emisiones, sino que afecta a la forma en que se conciben, ejecutan y comunican los eventos.
En este nuevo escenario, las principales tendencias pasan por integrar la sostenibilidad desde el diseño inicial, medir y reducir la huella antes de compensar, apostar por la economía circular y el residuo cero, trabajar con proveedores locales, impulsar la movilidad sostenible, digitalizar procesos, reforzar la accesibilidad y convertir los eventos en plataformas de legado e impacto positivo. Estas son las claves que, según los expertos consultados, marcarán el futuro de los eventos sostenibles.
1. La sostenibilidad se diseña desde el primer minuto
Una de las tendencias más repetidas por los expertos es que la sostenibilidad ya no puede incorporarse al final, como una capa añadida para mejorar la imagen del evento. Debe estar presente desde la primera reunión, en el briefing, en la elección del espacio, en el presupuesto, en la producción, en los materiales, en la movilidad y en la forma de medir los resultados. El evento sostenible empieza antes de que se monte el primer stand.
Gonzalo Baró Ruiz (BSJ) lo resume con una frase muy clara: “La sostenibilidad se decide antes de empezar”. En su opinión, ya no es un extra, sino un filtro de entrada: “Los pliegos públicos y las grandes sociedades científicas ya piden certificaciones como la ISO 20121 antes de adjudicar”.
Francisco González (SOMOS Experiences) coincide en esta visión y señala que “la sostenibilidad ha dejado de ser una consideración de última hora para convertirse en un criterio que condiciona las decisiones desde el inicio del proyecto”. Por eso defiende trabajar desde la fase de diseño, priorizando la reutilización de materiales y la planificación de sistemas de segregación de residuos.
También Marta Peloche (BELIEVERS.) apunta a este cambio de mentalidad. Para ella, el evento ha dejado de ser una simple acción táctica y pasa a ser una decisión estratégica: “Qué se construye, cómo se ejecuta y qué recorrido tiene después forman parte del relato de marca con el mismo peso que el propio evento”. La sostenibilidad, por tanto, ya no es solo una cuestión operativa: es parte del posicionamiento.
2. Del evento efímero al evento con impacto justificable
El sector de los eventos ha convivido tradicionalmente con una lógica muy efímera: montar, impactar, desmontar y desaparecer. Esa forma de trabajar empieza a ser cuestionada. La nueva tendencia consiste en reducir lo innecesario, evitar producciones de un solo uso y diseñar propuestas capaces de tener recorrido después de la celebración del evento.
Marta Peloche lo explica como el paso “del evento efímero al evento con impacto justificable”. A su juicio, el modelo basado en “construir, impactar y desmontar” está siendo replanteado. Las marcas empiezan a priorizar contenidos, materiales reutilizables y producciones que puedan reconvertirse.
Christian Haltermann formula la misma idea desde el concepto de legado: “Si conseguimos que algo efímero genere un legado, habremos conseguido dar un paso importante hacia la sostenibilidad”. Para ello, defiende la reutilización de elementos de eventos anteriores, la donación de materiales en buen estado a ONG y la búsqueda constante de nuevos materiales sostenibles.
Ramón Rodríguez introduce además un cambio cultural en la manera de entender el lujo en los eventos. Frente al exceso, propone “menos ruido, más intención. Menos artificio, más experiencia”. En este nuevo escenario, la sostenibilidad no empobrece el evento, sino que puede elevarlo si consigue hacerlo más coherente, más humano y más memorable.
3. Medir, reducir y comunicar con honestidad
Otra tendencia central es la medición. Ya no basta con afirmar que un evento es sostenible ni con compensar emisiones de forma genérica. Los departamentos ESG, los clientes, las administraciones y los propios asistentes exigen datos reales, auditables y comparables. La sostenibilidad necesita indicadores.
Gonzalo Baró Ruiz (BSJ) plantea una regla muy clara: “Medir, reducir y, solo al final, compensar. En ese orden”. Advierte, además, de que los desplazamientos de los asistentes pueden suponer hasta el 90% de la huella de un evento, lo que obliga a tomar decisiones antes y no limitarse a compensar después.
Borja Navasqüés también defiende este enfoque realista. En su opinión, el sector debe encaminarse “no tanto a ser sostenibles y certificarlo, sino tratar de ser lo más sostenible posible y compensar aquella parte que no ha sido posible mantener en los estándares de sostenibilidad”. La clave, añade, está en “hacerlo con honestidad a la hora de comunicarlo”.
Christian Haltermann subraya que medir la huella de carbono permite aprender y mejorar: “El medir la huella generada nos da información de las vías que tenemos para seguir reduciendo nuestra huella”. En esta línea, certificaciones, sellos y auditorías no deben ser un fin en sí mismo, sino herramientas para elevar el nivel de exigencia.
4. El evento regenerativo: no basta con no dañar, hay que dejar algo
Varios expertos coinciden en que la sostenibilidad avanza hacia una lógica regenerativa. El objetivo ya no es solo reducir el daño ambiental, sino generar una contribución positiva y duradera en el territorio, la comunidad o los colectivos vinculados al evento. La pregunta ya no es únicamente cuánto impacto se evita, sino qué queda después.
Gonzalo Baró Ruiz (BSJ) lo expresa como el paso “del evento que no contamina al evento que deja algo”. Habla de reforestación local, formación gratuita para profesionales del destino, colaboración con entidades sociales y accesibilidad real. Su fórmula resume bien esta tendencia: “Tres días de congreso, meses de impacto”.
Francisco González (SOMOS Experiences) coincide en que el evento debe convertirse en “plataforma de legado e impacto continuo”. Para ello, señala la importancia de trabajar con fundaciones, asociaciones e iniciativas ambientales con trazabilidad real, y de comunicar el impacto generado “de forma rigurosa, antes, durante y después del evento”.
Marta Peloche habla de cultura y regeneración como nuevo impacto sostenible: no se trata solo de ocupar un espacio, sino de “dejar algo a cambio”. Y Ramón Rodríguez (Eventos ACCIONA) lo conecta con el paso del storytelling al “storyliving”: los asistentes no solo escuchan el relato de impacto positivo, sino que participan activamente en él.
5. Economía circular, cero residuos y reutilización real
La reducción de residuos aparece como una de las tendencias más operativas y, al mismo tiempo, más difíciles de ejecutar. Los eventos son temporales, implican a muchos proveedores y concentran producción, catering, escenografía, señalética, acreditaciones y materiales en muy poco tiempo. Precisamente por eso, el enfoque circular debe formar parte del diseño desde el origen.
Francisco González habla del paso “de la gestión de residuos a la economía circular como filosofía de diseño”. Esto implica reutilizar materiales y elementos de producción, planificar desde el principio la segregación de residuos y establecer acuerdos con entidades que permitan dar una segunda vida a los recursos utilizados.
Borja Navasqüés (Quum) identifica el “cero residuos” como una de las grandes tendencias del sector, aunque reconoce que su aplicación real sigue siendo compleja. Reducir materiales desechables, apostar por soluciones reutilizables y mejorar la gestión de residuos son pasos imprescindibles, pero requieren coordinación entre todos los actores implicados.
Gonzalo Baró Ruiz (BSJ) lo concreta en decisiones muy prácticas: stands modulares reutilizables, señalética sin fechas, acreditaciones sin plástico, apps en lugar de programas impresos y materiales digitales que puedan seguir siendo útiles meses después. En sus palabras: “Menos elementos, pero mejores”.
6. La cadena de valor también comunica
La sostenibilidad de un evento no depende únicamente del organizador. Catering, producción, logística, materiales, tecnología, transporte, montaje y desmontaje forman parte de una cadena de valor que puede reforzar o contradecir el discurso sostenible de una marca. Por eso, la selección de proveedores se ha convertido en una decisión estratégica.
Marta Peloche lo expresa con claridad: “Catering, producción, logística y materiales han dejado de ser decisiones puramente operativas”. Cada proveedor es una extensión de los valores de la marca que organiza el evento. Por eso habla de la cadena de valor como “un instrumento de posicionamiento”.
Christian Haltermann coincide en que “el control de la cadena de suministros es esencial”. Desde Parafina, explica, buscan proveedores que compartan su compromiso con la sostenibilidad, primando la cercanía y las relaciones a largo plazo.
Borja Navasqüés y Gonzalo Baró Ruiz (BSJ) añaden un elemento clave: la proximidad. Apostar por proveedores locales y productos de temporada reduce huella, impulsa la economía del entorno y ofrece una historia coherente que contar. En este contexto, hasta el coffee break se convierte en estrategia.
7. Movilidad sostenible: uno de los grandes retos pendientes
La movilidad es probablemente uno de los puntos más difíciles de controlar en un evento sostenible. El transporte de asistentes, ponentes, proveedores y materiales suele representar una parte muy relevante de las emisiones. Por eso, los expertos coinciden en que no se puede hablar de sostenibilidad sin abordar cómo se llega al evento.
Borja Navasqüés habla de “movilización descarbonizada” y recuerda que el transporte de asistentes, proveedores y materiales es una de las principales fuentes de emisiones. Entre las soluciones cita el transporte colectivo, los vehículos eléctricos y los incentivos para opciones más sostenibles.
Ramón Rodríguez propone ir un paso más allá e integrar el transporte compartido como parte de la propia experiencia del evento. Su pregunta resume bien la idea: “¿Y si el networking empezara en el coche?”. Compartir trayectos según intereses comunes reduce emisiones y, al mismo tiempo, genera conexión entre asistentes antes de llegar al recinto.
Francisco González añade la importancia de seleccionar venues con energía renovable, mejorar la eficiencia logística y electrificar flotas. Y deja una reflexión muy útil: “Lo que no se aplica en casa es difícil de defender ante un cliente”. La sostenibilidad del evento debe ser coherente con la sostenibilidad de la propia organización.
8. Catering sostenible y alimentación de proximidad
La alimentación es otro de los campos en los que la sostenibilidad se vuelve muy visible. Menús de proximidad, producto local, ingredientes de temporada, vajilla reutilizable, reducción de desperdicio alimentario y donación de excedentes son medidas que pueden tener un impacto ambiental, social y reputacional.
Gonzalo Baró Ruiz (BSJ) lo resume con una frase muy gráfica: “El coffee break también es estrategia”. Para él, un congreso que come del entorno contamina menos, impulsa la economía local y tiene una buena historia que contar. Lo que antes podía parecer un detalle logístico se ha convertido en parte del relato de sostenibilidad.
Borja Navasqüés también identifica la alimentación de proximidad como una de las cinco grandes tendencias del sector. Apostar por proveedores locales y productos de temporada permite reducir la huella de carbono y generar impacto positivo en el entorno.
Ramón Rodríguez incorpora esta tendencia dentro de una visión más experiencial: eventos que combinan calma, cultura, bienestar, arte, lectura y gastronomía local. La sostenibilidad no se limita a elegir productos responsables, sino a crear una experiencia más conectada con el territorio y con el momento que vivimos.
9. Digitalización para reducir materiales y alargar la vida útil del contenido
La digitalización ya está muy incorporada en el sector, pero sigue siendo una herramienta clave para reducir impacto. Acreditaciones digitales, convocatorias online, apps, retransmisiones, contenidos bajo demanda y eliminación de programas impresos permiten reducir papel, materiales físicos y residuos, además de mejorar la experiencia del asistente.
Borja Navasqüés (Quum) señala que la digitalización “ya se ha integrado en la gran mayoría de eventos del sector”, tanto en acreditaciones y convocatorias como en la emisión del propio evento. Más que una novedad, se ha convertido en un estándar operativo.
Gonzalo Baró Ruiz (BSJ) añade un matiz importante en el caso de los congresos médicos: el salto al 100% digital no solo reduce residuos, sino que permite al asistente volver al contenido meses después. Ahí, señala, está “el verdadero valor científico”.
La digitalización sostenible no consiste únicamente en sustituir papel por pantallas. Bien planteada, permite prolongar la vida útil del conocimiento generado, facilitar la accesibilidad, mejorar la medición de participación y reducir elementos innecesarios. El evento deja de terminar cuando se apagan las luces.
10. Accesibilidad, inclusión y cultura interna sostenible
La sostenibilidad ya no se entiende solo desde lo ambiental. También incorpora dimensiones sociales, culturales y laborales. Un evento sostenible debe ser accesible, inclusivo y coherente con los valores que dice defender. La inclusión no puede improvisarse en el último momento: debe integrarse desde el diseño.
Francisco González defiende que la accesibilidad debe planificarse desde el origen: accesibilidad física, soluciones de comunicación para personas con diversidad sensorial, protocolos de atención específicos e integración de perfiles de Centros Especiales de Empleo en los equipos operativos. “La inclusión que no está planificada desde el origen termina siendo superficial”, advierte.
Marta Peloche (BELIEVERS.) añade otro enfoque: el evento como activador de cultura interna. Cada vez más compañías diseñan eventos no solo hacia fuera, sino también hacia dentro, para alinear equipos, activar valores corporativos y convertir a los empleados en parte del contenido y del relato.
Christian Haltermann pone el foco en la formación. Para él, “la formación sigue siendo el camino hacia la construcción de una cultura de la sostenibilidad en las organizaciones”. Revisar casos de éxito, formar equipos y disponer de materiales sostenibles para los diseñadores ayuda a que la sostenibilidad no dependa solo de un departamento, sino de toda la organización.
11. Eventos boutique, bienestar y nuevo lujo sostenible
Junto a las tendencias más técnicas, también emerge una dimensión experiencial. La sostenibilidad está redefiniendo la forma en que se entiende el lujo en los eventos. Frente a grandes producciones, exceso de estímulos y despliegues escenográficos, crece el interés por formatos más pequeños, cuidados, conscientes y con mayor calidad de interacción.
Ramón Rodríguez (Eventos ACCIONA) habla de “eventos de calma, cultura y bienestar”: espacios que invitan a bajar el ritmo, reconectar con uno mismo y con el entorno, y combinar arte, lectura, gastronomía local y prácticas de bienestar. Son eventos que se parecen más a un retiro urbano que a una convención tradicional.
También señala el auge de los eventos boutique, encuentros más reducidos donde el valor no está en la cantidad, sino en la textura de la experiencia: menos asistentes, más interacción, menos residuos y más coherencia. En esta lógica, el lujo deja de estar asociado al exceso.
Marta Peloche conecta esta tendencia con la idea de diseñar con intención. La creatividad ya no se mide por el volumen de producción, sino por la capacidad de generar significado. El evento sostenible no tiene por qué ser más pobre ni menos memorable: puede ser más selectivo, más sensorial y más alineado con los valores de marca.
12. Hacer que la sostenibilidad sea participativa, lúdica y deseable
Una de las aportaciones más singulares es la idea de convertir la sostenibilidad en una experiencia participativa y atractiva, no en una obligación o un mensaje moralizante. El reto consiste en lograr que los asistentes vivan la sostenibilidad de forma natural, incluso divertida.
Ramón Rodríguez habla de una nueva versión del kidulting aplicada a la sostenibilidad: talleres con materiales reciclados, instalaciones que reaccionan a la huella de carbono en tiempo real o dinámicas de juego para competir por ser el equipo más eco. “No es gamificación forzada; es hacer que lo sostenible sea, simplemente, irresistible”, explica.
Esta tendencia conecta con el paso del relato a la vivencia. Si el asistente participa en el impacto positivo, lo comprende mejor y lo recuerda más. La sostenibilidad deja de ser un panel informativo o una frase en la web del evento para convertirse en una experiencia compartida.
En un momento de saturación de mensajes sobre sostenibilidad, hacerla tangible, participativa y emocional puede marcar la diferencia. El evento no solo comunica valores: permite vivirlos. Ahí está una de las grandes oportunidades del sector.
| PREGUNTAS CLAVE SOBRE EVENTOS SOSTENIBLES ¿Qué es un evento sostenible? Un evento sostenible es aquel que integra criterios ambientales, sociales y de gobernanza desde su diseño inicial, reduciendo residuos, midiendo su huella, optimizando la movilidad, trabajando con proveedores responsables y buscando un impacto positivo en el entorno. ¿Cuáles son las principales tendencias en eventos sostenibles? Las principales tendencias son el diseño sostenible desde el origen, la economía circular, el residuo cero, la medición de huella, la movilidad descarbonizada, la alimentación de proximidad, la digitalización, la accesibilidad y los eventos con legado. ¿Por qué es importante medir la huella de carbono de un evento? Porque permite conocer el impacto real del evento, identificar las principales fuentes de emisiones, reducirlas en futuras ediciones y compensar solo aquello que no se ha podido evitar. ¿Qué significa que un evento sea regenerativo? Un evento regenerativo no se limita a reducir su impacto negativo, sino que busca dejar una contribución positiva y duradera en el territorio, la comunidad o el sector en el que se celebra. ¿Cómo puede reducir residuos un evento corporativo? Puede hacerlo utilizando materiales reutilizables, eliminando plásticos de un solo uso, sustituyendo programas impresos por apps, usando señalética sin fecha, donando excedentes y planificando la segregación de residuos desde el diseño. ¿Qué papel tienen los proveedores en un evento sostenible? Los proveedores son parte de la cadena de valor y del relato de sostenibilidad. Elegir proveedores locales, responsables y alineados con los valores de la marca ayuda a reducir impacto y a generar coherencia reputacional. |
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