Burson, agencia global de comunicación creada con el propósito de generar valor para sus clientes a través de la reputación, y Foment del Treball, han organizado la jornada «Hacia la soberanía digital europea», un evento que ha contado con la participación destacada de Henna Virkkunen, vicepresidenta de la Comisión Europea y Comisaria de Soberanía Digital, Seguridad y Democracia.
Por Redacción, 5 de marzo de 2026
La sesión, celebrada en la sede de Foment del Treball, reunió a representantes institucionales y miembros de los ecosistemas tecnológico y empresarial. El programa contó con la apertura institucional de Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball; María Gallardo, secretaria de Políticas Digitales de la Generalitat de Catalunya; y Oriol Puig, VP Director de Asuntos Públicos de Burson, así como una mesa redonda centrada en los desafíos de la industria digital y el desarrollo de capacidades propias en inteligencia artificial.
Durante su intervención, Josep Sánchez Llibre defendió el modelo europeo y pidió a Virkkunen que «garantice que se cumplan las condiciones para competir eficazmente en un entorno global exigente y acelerado». El líder de los empresarios catalanes insistió en que «la competitividad europea se juega a pie de empresa». Por su parte, Oriol Puig, argumentó que «la tecnología debe ir de la mano de la reputación para crear valor para las empresas y conseguir un entorno europeo más competitivo».
Este compromiso es fundamental en el enfoque de Burson: construir reputación y generar impacto para sus clientes. Lo consigue liberando el poder de una organización integrada y sin fronteras, con equipos de especialistas potenciados por la inteligencia artificial que combinan datos, innovación y creatividad, para resolver de manera eficaz sus retos de comunicación y negocio.
Virkkunen: «La soberanía tecnológica se construye sobre la excelencia y la confianza»
La presencia de Henna Virkkunen, vicepresidenta de la Comisión Europea y Comisaria de Soberanía Digital, Seguridad y Democracia, subrayó la relevancia de un evento diseñado para fomentar la conversación público-privada sobre los principales retos que enfrenta Europa en el ámbito digital: el desarrollo de capacidades en tecnologías estratégicas, la inversión en infraestructuras competitivas, el aprovechamiento de tecnologías emergentes, el impulso de modelos de ciudades digitales seguras y autónomas, y el refuerzo de la respuesta frente a la desinformación y la manipulación digital.
Durante su discurso inaugural, Henna Virkkunen afirmó que la soberanía tecnológica «no es solo una herramienta», sino un factor decisivo para la competitividad y la resiliencia de las democracias. En este sentido, subrayó la necesidad de avanzar hacia una mayor soberanía tecnológica para reducir las dependencias en ámbitos estratégicos y reforzar un modelo digital basado en los valores europeos.
«La tecnología no es solo una herramienta: es un motor clave de poder político. Europa necesita soberanía tecnológica», señaló Virkkunen, quien enmarcó esta prioridad en dos pilares: la excelencia (impulsar las capacidades y la innovación) y la confianza, «habilitando la innovación sin comprometer nuestros valores».
En cuanto a las capacidades industriales y científicas, Virkkunen destacó el esfuerzo europeo para ampliar infraestructuras críticas, como la supercomputación, y apeló a acelerar la adopción de la inteligencia artificial para mejorar la productividad y la competitividad. «La adopción de la IA en Europa sigue siendo demasiado lenta. Necesitamos ir más rápido», indicó, remarcando el objetivo de facilitar el despliegue de soluciones de IA en el tejido productivo, especialmente en las PYMES, apoyado por instrumentos europeos como la red de European Digital Innovation Hubs.
En el ámbito regulatorio, la vicepresidenta defendió el enfoque europeo de reglas comunes para el desarrollo y uso de la IA. «En la Unión Europea, contamos con un marco legal integral que evita la fragmentación», afirmó, refiriéndose a la arquitectura regulatoria comunitaria, orientada (según explicó) a combinar la innovación con la protección de los derechos.
La intervención concluyó con un mensaje sobre el significado de la soberanía digital. «La soberanía no es aislacionismo: es proteger nuestros valores y nuestras democracias. Necesitamos socios, pero también nuestras propias capacidades para no depender de otros», concluyó.
Mesa redonda: Industria digital y retos para una tecnología propia
La mesa redonda, moderada por Puig de Burson, reunió a Cristian Cantón (director del Barcelona Supercomputing Center), Laura Caballero (directora general de la Agència de Ciberseguretat de Catalunya) y Jordi Roca (responsable de Tecnología en Accenture España) para abordar el impacto de la IA en la competitividad europea, la necesidad de capacidades industriales propias y los principales riesgos asociados a su adopción.
Cristian Cantón definió el momento actual como «pivotal» y advirtió sobre la velocidad a la que las empresas se están transformando, especialmente en Estados Unidos. Subrayó la importancia del acceso al hardware y el riesgo que representa una dependencia estructural de los semiconductores fabricados fuera de Europa: «Si dejamos de tener acceso a los semiconductores, las piezas del dominó empezarían a caer«, señaló, reclamando una hoja de ruta proactiva para abordar la transformación impulsada por la IA.
Desde la perspectiva empresarial, Jordi Roca explicó que la adopción a escala está progresando de manera desigual y describió tres etapas: una primera centrada en los copilots, una segunda en la automatización sobre procesos existentes y una tercera basada en el rediseño de procesos operativos a partir de la IA. «Solo cuando alcancemos esa tercera etapa, el impacto en la cuenta de resultados será sustancial” afirmó, advirtiendo del riesgo de que la brecha de productividad entre Europa y EE. UU. pueda ampliarse. Entre sus recomendaciones, destacó la necesidad de estrategia, reducción de la deuda técnica e inversión en talento.
Laura Caballero centró su intervención en la dimensión de la ciberseguridad, señalando que la IA está siendo utilizada por los ciberdelincuentes para escalar operaciones –desde deepfakes hasta suplantaciones de identidad en entornos corporativos– y defendió que «una IA bien gobernada» también puede fortalecer las capacidades defensivas, automatizar tareas de bajo nivel y liberar recursos especializados. El debate también abordó la necesidad de transparencia en el uso de modelos, la importancia de una regulación eficaz y el desafío de construir un ecosistema europeo con proveedores y soluciones propios, tanto en hardware como en software, además del impacto energético asociado al despliegue masivo de la IA.







