POR FERNANDO MONTERO, SUBDIRECTOR DE TOP COMUNICACIÓN / 23 DE JUNIO DE 2026
A veces, lo que convierte una campaña en memorable no es el presupuesto ni el despliegue, sino la capacidad de encontrar una idea brillante y llevarla a la calle, al territorio o a la conversación pública con inteligencia. Las cuatro acciones que repasamos a continuación son muy distintas entre sí, pero comparten algo esencial: parten de un planteamiento creativo claro, reconocible y fácilmente entendible por el público.
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En un momento en el que tantas marcas compiten por llamar la atención, estos casos recuerdan que la mejor creatividad suele ser la que logra hacer visible una promesa, traducir un problema en una imagen potente o convertir un mensaje corporativo en una experiencia cercana y compartible. Son campañas que, cada una a su manera, consiguen que la marca deje de hablar en abstracto para empezar a hacerse notar de verdad.
A continuación, repasamos cuatro campañas recientes que destacan precisamente por eso: por encontrar ideas originales, bien aterrizadas y con suficiente fuerza como para inspirar nuevas formas de comunicar.
1) Camby: una camper para llevar el ahorro energético allí donde más cuesta explicarlo
La “Camper del Ahorro” de Camby es una de esas ideas que funcionan porque resuelven de forma visible un problema muy concreto. La marca entiende que hablar de factura eléctrica, consumo energético o ahorro doméstico puede sonar técnico, lejano o poco atractivo, especialmente en entornos donde la digitalización no siempre facilita las cosas. En lugar de limitarse a lanzar mensajes online o campañas convencionales, decide subirse a una camper y llevar el asesoramiento presencial a distintos municipios de Castilla y León.
Ese gesto tan sencillo convierte una propuesta de valor abstracta en una acción fácil de entender. La camper no es solo un vehículo decorado, sino una metáfora clara de proximidad, utilidad y acompañamiento. Camby se presenta así como una marca que no quiere limitarse a ofrecer tarifas o tecnología, sino ayudar a las personas a comprender mejor su consumo y a tomar decisiones con más información. La creatividad aquí no está en el efectismo, sino en encontrar un formato cercano para humanizar una categoría compleja.
Además, la campaña tiene un mérito importante: adapta el relato de marca al territorio. Llevar el ahorro energético al entorno rural, con atención directa y sin barreras técnicas, da a la acción una dimensión social y casi pedagógica que la hace especialmente valiosa. La “Camper del Ahorro” demuestra que una idea creativa también puede consistir en hacer accesible lo complicado y en diseñar un formato que inspire confianza desde el primer vistazo.
2) Decathlon: congelar una e-bike para crear una imagen inolvidable
Decathlon firma una campaña muy eficaz porque logra transformar una estadística asumida por todos en una escena que obliga a detenerse. La marca parte de un dato contundente, las hasta 48 horas al año que los ciudadanos pierden en atascos, y decide materializarlo de una forma tan simple como poderosa: congelando una e-bike en un gran bloque de hielo junto a Príncipe Pío. De este modo, el tiempo perdido deja de ser una cifra abstracta para convertirse en una imagen física, urbana y difícil de ignorar.

El hallazgo creativo está precisamente en esa traducción visual. Muchas campañas parten de datos interesantes, pero no siempre consiguen convertirlos en una idea memorable. Aquí sí ocurre. El hielo simboliza el tiempo paralizado, los planes retrasados, las horas que se escapan sin que casi nadie las cuestione. Y al hacerlo en un punto de paso de miles de madrileños, la acción se integra además en el propio contexto cotidiano del problema que denuncia: la movilidad urbana y sus bloqueos.
Lo mejor es que la campaña no se queda en la simple visualización del conflicto. También introduce una solución clara, la bicicleta eléctrica como alternativa ágil, sostenible y realista para recuperar ese tiempo “congelado”. El deshielo progresivo añade incluso una capa narrativa en tiempo real, haciendo que la activación evolucione ante los ojos del público. Es una acción muy redonda porque une dato, imagen, problema y respuesta dentro de una misma idea creativa.
3) Domino’s: convertir un monumento gamer en una despedida participativa para los fans
Domino’s vuelve a demostrar su conocimiento del universo gamer con una campaña que va bastante más allá del patrocinio o la presencia de marca en un evento. Con “Domino’s Tribute”, la compañía construye un monumento dedicado al gaming a partir de piezas de hardware original que han marcado distintas generaciones de jugadores. La idea ya es potente de partida, porque eleva la cultura gamer a la categoría de homenaje físico, casi museístico, y la trata con el respeto simbólico que merece su comunidad.

La campaña gana aún más fuerza con su cierre en ScrapWorld 2026, donde la marca convierte el final del proyecto en una experiencia participativa para los fans. No se limita a exhibir el monumento una vez más: decide devolverlo simbólicamente a la comunidad mediante la subasta en directo de 20 piezas originales. Ese giro da sentido al relato completo, porque transforma el homenaje en algo compartido y convierte a los seguidores en protagonistas del desenlace.
Hay además un acierto muy claro en la mezcla de códigos. Domino’s conecta gaming, cultura urbana, creador de contenido, coleccionismo y experiencia en vivo dentro de una misma acción. El uso de tokens, la dinamización durante el evento y el premio añadido del Tagamotchi customizado refuerzan el componente de deseo y pertenencia. Es una campaña muy inspiradora porque muestra cómo una marca puede generar cultura alrededor de una pasión colectiva y no solo tratar de capitalizarla desde fuera.
4) Señorío Plaza: construir expectación para un lugar que todavía no existía
El caso de Señorío Plaza resulta especialmente interesante porque demuestra hasta qué punto la comunicación puede levantar un proyecto antes incluso de que esté construido. El gran reto aquí era mayúsculo: no había todavía espacio visitable, ni experiencia física, ni actividad real que mostrar. Solo un terreno vacío y la necesidad de generar deseo, notoriedad y comunidad antes de la apertura. Precisamente por eso, el trabajo de comunicación adquiere tanto valor estratégico.

La idea más potente de esta campaña está en haber entendido que el proyecto debía empezar a existir primero en la mente del público. Desde el naming y la identidad visual hasta la narrativa en redes sociales, todo se orienta a construir una sensación de llegada inminente, de nuevo punto de encuentro, de destino que empieza a tomar forma aunque aún no pueda pisarse. La gestión de avances de obra, anuncios de operadores y contenidos pensados para mantener la conversación consigue algo muy poco habitual: crear comunidad antes de que el lugar exista físicamente.
A eso se suma una estrategia multicanal muy consistente, con presencia en exterior, radio, televisión local, digital y social ads, además de una relación continua con medios. El resultado fue una expectativa sólida que luego se confirmó con cifras de afluencia muy altas en los primeros días de apertura. Señorío Plaza es un ejemplo muy útil para cualquier profesional de la comunicación porque deja una lección clara: una idea creativa no siempre consiste en una activación llamativa; a veces consiste en saber narrar el nacimiento de algo desde cero hasta convertirlo en un destino deseado antes de abrir sus puertas.
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