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Todo lo que un consultor de comunicación debe saber hacer antes de los 35 años

MIGUEL ANGEL ROBLES, SOCIO CONSULTOR DE EUROMEDIA COMUNICACIÓN Viernes 30 de octubre de 2015

Miguel Angel Robles, socio director de Euromedia Comunicación, analiza las 10 habilidades que debe poseer un profesional para considerarse un profesional maduro.

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1. Auctoritas. 


«(…) la auctoritas no te la da tu puesto, ni lo que pone en tu tarjeta, no te la da trabajar en Madrid o en Sevilla, en una multinacional o en una agencia pequeña, ni que tu cliente sea una pyme o una empresa del Ibex 35. La auctoritas se logra ejerciéndola, y dando opiniones con criterio, y llevando la contraria o dando la razón, pero siempre justificando las opiniones con argumentos sólidos.La auctoritas se gana con recomendaciones firmes, y a veces también mostrando  dudas, pero razonando esas dudas de modo que lejos de empequeñecer al consultor lo engrandezcan.  La auctoritas la consigues acertando y corrigiendo los errores y sobre todo mejorando (muchísimo) lo que el cliente podría hacer sin ti  (…)»

 

2. Editorializar. 


«(…) si cuando llega a los treinta no es capaz de coger una información, cualquiera, y reescribirla con la lógica de su cliente, transformándola en una comunicación en defensa de sus intereses (o alineada con sus valores, como se dice ahora), entonces mejor que coja sus cosas y busque otro trabajo. El consultor no es que tenga que editorializar de vez en cuando, es que debe editorializar todos los días, aunque no todos los días escriba editoriales o textos corporativos asimilables (por ejemplo, un discurso). Un consultor editorializa todos los días, porque todos los días tiene que subir una noticia a la web, o poner un tuit, o escribir un post, o una noticia interna, y si todo eso lo hace de forma aleatoria, sin un sentido corporativo, sin una coherencia plena con los valores e intereses de su cliente, entonces que es está haciendo su trabajo sin cabeza (…)»

 

3. Dirigir una producción. 


«(…) En un trabajo tan multidisciplinar como este, en el que a veces, con mala o buena suerte según se mire, tienen que intervenir diseñadores, fotógrafos, programadores, realizadores, guionistas, locutores, además por supuesto del cliente, todo empieza por marcar muy bien los objetivos, los públicos, el mensaje que se pretende transmitir y los fines pretendidos, de modo que sentemos unas bases muy sólidas para que toda la producción se desarrolle de forma adecuada. Un consultor tiene que tener claro cómo quiere que sea su trabajo antes de empezar a producirlo y desde luego tiene que tener muy claro cuando el trabajo se le presenta si responde o no a lo que se había planteado. Por decirlo en palabras gruesas, un consultor no puede pasar a Diseño el trabajo que pide un cliente sin filtrarlo y orientarlo y desde luego no puede pasar al cliente el trabajo de Diseño sin someterlo a su revisión previa (…)». 

 

4. Sin miedo a la primera vez (ni a la pantalla en blanco). 

 

«(…) El noventa por ciento de lo que he hecho como consultor es algo que no había hecho antes de empezar a hacerlo. Antes de ser consultor, nunca había dirigido una producción, ni había escrito un discurso, ni había desarrollado la arquitectura de una página web, ni había elaborado un presupuesto, ni había presentado la propuesta para un concurso, ni había planteado un convenio de colaboración ni desde luego nunca había escrito una línea sobre regadío, farmacia o aerospace (…) Porque la cuestión es que la experiencia se adquiere teniéndola y, cuando no ha habido una primera vez, lo que hay que hacer es mirar esa primera vez como un reto y una oportunidad, sin miedo pero con respeto, echándole tiempo extra, investigando, leyendo, preguntando sin llegar a ser un coñazo, estando con los ojos muy abiertos, y asumiendo que esto lo voy a tener que hacer yo, porque si no lo hago yo no lo va a hacer nadie, y aprendo o aprendo..

 

5. No hay horarios. 


«(…) Un consultor de comunicación no puede llevar la cara hasta el suelo porque haya tenido que llegar muy tarde a casa después de un evento, o porque le haya tocado trabajar el fin de semana, o porque lleve una semana saliendo a las once de la noche para entregar un proyecto, o porque un día haya que estar a las seis de la mañana para empezar a montar una carpa en la calle, o porque lo hayan invitado a una barbacoa un sábado y le toque ir aunque le apetezca tanto como sacarse una muela, o porque haya clientes que les llamen a las dos y a las tres de la tarde y otros que les llamen a las siete y a las ocho de la tarde, porque además en este país nadie se pone de acuerdo con los horarios (…)».

 

6. Escribir emails cojonudos. 


«(…) Yo tengo socias que son unas verdaderas virtuosas del teléfono, que se pasan a lo mejor una hora hablando con su cliente, y un profano podría pensar que están perdiendo el tiempo, cuando es todo lo contrario: están sentando las bases de la confianza y de una relación de consultoría larga y duradera. Cuando un cliente te tiene una hora al teléfono (no lo tienes tú a él, sino él a ti), es que eres el puto amo. Obviamente, cuando me refiero a cliente, no me refiero a cualquiera que trabaje en la sede del cliente, sino al que toma decisiones y al que te paga. Y si el teléfono es importante, qué decir de los emails. Hay mucha relación de consultoría que se establece por esta vía, pero escribir bien un email no es sólo importante para dar una recomendación o responder a una pregunta clave: escribir bien un email es importante hasta para las cosas más nimias, como pedir una información o poner una reunión (…)»

 

7. Camaleónico. 


«(…) Un consultor tiene que ser un poco o un mucho diplomático, y debe ser capaz de resultar empático con el director y con la secretaria del director, con el promotor inmobiliario y con el emprendedor de nuevas tecnologías, con el funcionario y con el profesional liberal que arrasaría con la función pública. Los consultores también tenemos opiniones, obviamente, pero no se las vamos arrojando a la cara a los clientes que nos contratan. De modo que si tu empresa va a empezar a trabajar con un centro educativo religioso que está favor de la educación diferenciada, mejor que digas que prefieres no llevarlo antes de presentarte delante tu nuevo cliente con una pancarta pidiendo que le retiren el concierto».

 

8. Encontrar la noticia (incluso donde no la hay). 


«Igual que resulta inconcebible que un periodista vaya a cualquier lado y regrese a la redacción sin una noticia, resulta inconcebible que un consultor visite a un cliente y llegue a su despacho sin una noticia. Encontrar una noticia, incluso donde no la hay, es algo que está en el código genético de cualquier consultor de comunicación y por tanto no valen excusas como que “el tema no es gran cosa” o “no tienen mucho que contar” o “no me pasan los datos” o “es que es muy técnico”. Si es muy técnico, se hace que se entienda; si no es gran cosa, se trabaja y elabora para que lo sea; si no te pasan los datos, los buscas tú o lo dejas todo hecho para que sólo tengan que incluirlos al final (…)».

 

9. Adaptar el mensaje a tu público. 

 

«(…) Antes de dar por bueno cualquier contenido, tiene que ponerse en el pellejo de la persona que va a leerlo, y pensar por un momento: ¿le sonará bien? Si a los treinta aún no se ha dado cuenta de que una noticia en la web no se puede escribir igual que una noticia dirigida a un medio, ni ésta igual que una noticia para un boletín interno, ya va tarde.  En realidad, debería haberlo aprendido mucho antes, incluso antes de ingresar en la Universidad, antes incluso de la adolescencia, en ese momento de la vida en el que te das cuenta de que no se le puede hablar igual a tu padre que a tu profesor que a tu amigo que a tu novia (…)»

 

10. Copiar sin copiar. 

 

«O sea, mirar lo que están haciendo otros para luego ponerte a hacer algo propio. Pero, claro, para eso, primero hay que tener curiosidad, y leer y mirar mucho, y si vas a hacer una revista, llegar a casa y hartarte de ver revistas, y si vas a plantear un reportaje educativo, hartarte de ver dominicales y suplementos educativos, y si vas a hacer un video corporativo, hartarte de ver videos corporativos. Tener la pantalla en blanco no significa empezar con la mente en blanco (…)»

 

 


 

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