viernes, octubre 23, 2026

Construir una marca personal: menos LinkedIn, menos IA y más metodología

POR MACLUCAN / 23 DE OCTUBRE DE 2026

Casi la mitad de los contenidos largos que hay en Linkedin ya están creados por alguna IA. Es decir, gran parte de las personas a las que lees (si realmente te lees el post de tu jefe después darle un “like” para que vea que estás al tanto de su discurso), simplemente tienen un bot que escribe por ellos.

Lo peor de todo es que el algoritmo de LinkedIn prefiere lo que ha escrito ChatGPT o Claude a lo que has escrito tú. La red social premia aquellos contenidos que considera más profesionales, más ordenados y fáciles de consumir. Y claro, ahí las herramientas de IA generativa se mueven como pez en el agua.

Por eso, muchos posts sobre “lecciones de liderazgo”, “aprendizajes después de un fracaso” o “cinco cosas que aprendí gestionando equipos” se parecen tanto entre sí que, cuando los ves, sigues haciendo ‘scroll down’. Y es que, como decíamos el otro día, hoy es más fácil que nunca generar contenido en LinkedIn de forma industrializada y sin sentido.

En mi opinión, o esta red social hace algún cambio urgente, o le espera el mismo futuro que a Facebook. Casi todos seguimos teniendo una cuenta, sí. Pero casi ninguno recuerda cómo acceder a ella.

Sin embargo, mientras exista Linkedin, seguirá habiendo personas trabajando su marca personal allí, pues todavía se puede usar perfectamente para divulgar y compartir conocimiento.

Cómo plantear una estrategia de personal branding

Como sabes, el personal branding es el proceso de construir y gestionar de forma estratégica la percepción profesional que otras personas tienen de ti. En el caso de un directivo, empresario o especialista, va mucho más allá de publicar más, ganar seguidores o aparecer constantemente en redes sociales. Su objetivo es mucho más exigente, pues consigue que las personas relevantes de un determinado sector reconozcan a ese profesional como una voz autorizada en su ámbito de conocimiento.

Por eso, una estrategia de personal branding bien planteada debe combinar posicionamiento, conocimiento propio, contenidos, relaciones públicas, presencia en medios de comunicación, participación en eventos, redes sociales y construcción de autoridad digital.

Y debe partir siempre de una pregunta:

¿Qué tendría que ocurrir para que las personas que realmente importan en mi sector empezaran a considerarme un experto?

De publicar contenido a construir autoridad

Uno de los errores más habituales al plantear una estrategia de personal branding es confundir visibilidad con autoridad.

Publicar tres veces por semana en LinkedIn, escribir artículos en un blog corporativo o convertir cualquier noticia de actualidad en un comentario firmado por el CEO puede generar actividad. De hecho, es el planteamiento habitual de gran parte de los servicios de marketing de contenidos que, sin embargo, distan mucho de lo que, para nosotros, es un caso de éxito de personal branding.

LinkedIn forma parte de esa estrategia, pero es solo uno de los canales. Una autoridad profesional se construye cuando el conocimiento propio empieza a ser reconocido también por terceros:

  • Cuando un periodista llama al directivo para pedirle su opinión sobre una noticia
  • Cuando éste aparece citado como experto en un medio especializado
  • Cuando le hacen una entrevista en la radio o en la televisión
  • Cuando participa como invitado en un podcast relevante de su sector
  • Cuando una asociación empresarial lo invita a una mesa redonda
  • Cuando participa como ponente en congresos y conferencias
  • Cuando otros profesionales empiezan a citar sus análisis, artículos o investigaciones

Pero, sobre todo,cuando al buscar su nombre o preguntar por especialistas de su sector a Google, ChatGPT o Claude, existe un ecosistema suficiente de referencias digitales que acredite esa especialización.

Todo esto se debe a que la marca personal ya no se construye exclusivamente para las personas. Hay que pensar también en una arquitectura de contenidos orientada a satisfacer a las inteligencias artificiales y demás sistemas que buscan, relacionan y sintetizan información sobre personas u organizaciones.

Una aproximación diferente al personal branding: nuestra metodología ECT

No se trata únicamente de reputación. Aquí lo importante es ser pionero o abanderado de los conceptos disruptivos que aporta cada negocio a la sociedad. Sin embargo, un el estudio B2B Thought Leadership Impact Report de Edelman y LinkedIn pone de manifiesto que, de todo el contenido generado para crear “thought leadership”, solo el 15 % es percibido como “muy bueno” por las personas que consumen estos contenidos y acaban tomando decisiones de negocio.

Dicho de otro modo. Hay muchísimo contenido, pero casi no hay autoridad real en la información personal publicada en Internet.

En MacLucan empezamos una estrategia de personal branding preguntando qué queremos conseguir, ante quién necesitamos construir autoridad y qué tendría que ocurrir para que esas personas considerasen al directivo una referencia en su campo.

Por eso aplicamos al personal branding nuestra metodología de consultoría ECT: Explora, Conecta y Transforma.

Explora: entender antes de comunicar

Antes de producir contenido realizamos un estudio pormenorizado del directivo, su compañía, su sector y su contexto competitivo.

Analizamos su trayectoria, experiencia, conocimiento diferencial, competidores, presencia digital, posicionamiento actual, conversación sectorial y oportunidades de comunicación.

Pero, sobre todo, identificamos sus stakeholders.

Conecta: convertir conocimiento en influencia

Una vez identificado el posicionamiento, construimos los territorios desde los que el directivo puede desarrollar una voz propia.

Aquí sí aparecen los contenidos y las redes sociales, pero acompañados de una estrategia mucho más amplia.

Trabajamos para conectar al directivo con los espacios donde realmente se genera autoridad en su sector. El objetivo es conseguir suficientes señales externas para que otras personas e instituciones lo reconozcan como experto.

Transforma: convertir reputación en un activo profesional

Una estrategia de personal branding funciona cuando toda esa actividad empieza a producir consecuencias.

Más invitaciones a congresos. Más consultas de periodistas. Más entrevistas. Más relaciones con otros líderes del sector. Más oportunidades profesionales o comerciales. Mayor reconocimiento dentro de una industria. Y también una huella digital mucho más sólida.

El resultado no es simplemente tener más presencia en Internet.

Es ocupar un territorio.

¿Cuáles son los beneficios del personal branding para un directivo?

Una estrategia profesional de marca personal permite aumentar la confianza. Porque hoy en día, la cercanía, el conocimiento y la exposición importan.

Por eso la pregunta correcta no es “¿cuántas veces debería publicar un CEO en LinkedIn?”.

La pregunta debería ser:

¿Qué tenemos que hacer para que, cuando alguien busque a un experto en este sector, piense en él?

Ese es el verdadero objetivo, en nuestra humilde opinión, de una estrategia de personal branding.