miércoles, febrero 21, 2024

Tres grandes retos de los directores de Sostenibilidad para 2023

La sostenibilidad es cada vez más un elemento transversal para todo tipo de empresas de todos los sectores, y poco a poco su gestión se va consolidando como una parte estratégica del negocio. Esto está provocando el aumento de la demanda de expertos en Sostenibilidad, o Chief Sustainability Officers (CSO), un perfil profesional de reciente creación que debe enfrentarse a una realidad cambiante y a nuevos requerimientos en el desempeño de su actividad.

Por Redacción, 19 de diciembre de 2022

Según APlanet, startup que ha desarrollado una plataforma tecnológica para la gestión de la sostenibilidad en el entorno corporativo, estos son los retos a los que deberá enfrentarse el CSO en 2023:

La gestión de los datos y su reporting o comunicación. Las empresas generan gran cantidad de información, y entre toda ella, existe un elevado volumen de datos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) que es necesario identificar, recoger, compilar, procesar e interpretar, repartidos entre diferentes departamentos, sistemas, archivos… La tecnología es hoy un elemento fundamental para conseguir gestionar todos estos datos, y lo será cada vez más a medida, según aumenten los requerimientos regulatorios.

Un tratamiento manual de este proceso requiere un gran esfuerzo y dedicación de tiempo por parte del CSO, que además puede incurrir en errores que pueden evitarse si se emplean herramientas de automatización. Asimismo, esos datos deben analizarse, y hay análisis predictivos y detallados, como detectar riesgos, oportunidades, tendencias o correlaciones, que sería casi imposible realizar sin tecnología.

“Toda esa información debe ser reportada a la alta dirección, pues es estratégica para la toma de decisiones de la compañía, y disponer de una herramienta adecuada facilita el seguimiento de la estrategia de sostenibilidad, el análisis de resultados y el proceso de reporting”, explica Johanna Gallo, CEO y cofundadora de APlanet.

La adaptación a los cambios regulatorios. El sector de la sostenibilidad está en pleno proceso de regulación, y cada año se incorporan nuevos requerimientos que las empresas deben asumir entre sus deberes. En 2023, los CSO tendrán que ir preparando a sus organizaciones para cumplir la Directiva de Informes de Sostenibilidad Corporativa (CSRD), que entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2024. Desde entonces, el reporte de información no financiera se tendrá que realizar mediante el Formato Electrónico Único Europeo (ESEF, por sus siglas en inglés), que es el estándar que se utiliza desde 2021 para los informes financieros. 

Por otro lado, el Grupo Asesor Europeo de Información Financiera (EFRAG) acaba de publicar un borrador con los Estándares de Información de Sostenibilidad de la UE (ESRS), que pretenden homogeneizar el reporte en materia ASG, y se irán incorporando nuevos estándares específicos para cada sector y estándares adaptados a las pymes.

“Dentro de lo que algunos ya califican como ‘tsunami’ regulatorio, por la cantidad de normativas en materia ESG que afectan a las empresas, cabe destacar la Taxonomía Europea, que plantea serias dudas a muchas compañías, que están  impacientes por saber qué obligaciones van a tener, así como los indicadores que van a tener que incorporar a sus métricas”, apunta Johanna Gallo.

La gestión de las expectativas de la alta dirección. El CSO debe reportar periódicamente los KPI preestablecidos a la junta directiva, así como los cambios internos que se están llevando a cabo para reducir el impacto ambiental de la compañía y mejorar en todos los indicadores con los que se ha comprometido. Pero los resultados positivos de estos cambios no son siempre tan inmediatos en términos de rentabilidad de la inversión como a la alta dirección le gustaría, o a lo que está acostumbrada en otras áreas del negocio. Lidiar con esas expectativas y defender las decisiones adoptadas será otra de las tareas que debe asumir el responsable de Sostenibilidad.

“La medición del desempeño de la empresa debe medirse en función del camino que esta haya elegido en su visión sostenible, y de acuerdo su propia realidad y sus características particulares. Por ello, su evolución es única y personalizada, y no es comparable con la de otras empresas con otras realidades. Es importante tener presente que el avance hacia un negocio más sostenible también requiere un tiempo de transición”, sostiene la directiva de APlanet.