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CONVERSACIONES SOBRE ASUNTOS PÚBLICOS: HABLAN LOS EXPERTOS / Iván Albertos, Public Affairs & Sustainability Manager de BASF, subraya que los asuntos públicos han ganado peso estratégico en las compañías ante la creciente complejidad regulatoria, los retos de sostenibilidad y la necesidad de gestionar la relación con múltiples stakeholders. En esta entrevista explica cómo BASF integra comunicación, relaciones institucionales y sostenibilidad para reforzar la credibilidad corporativa, anticiparse al entorno normativo y trasladar mejor las necesidades de la industria.
POR POLITICAL INTELLIGENCE / 17 DE JUNIO DE 2026
Para comenzar, nos encantaría hacer un breve repaso de su trayectoria profesional, desde sus comienzos a la actualidad. ¿Cómo recayó en los asuntos públicos?
A los asuntos públicos llegué por casualidad. Soy licenciado en Ciencias Ambientales y luego hice un Máster en Gestión de la Calidad, y empecé trabajando en empresas de distintos sectores, sobre todo en áreas de aseguramiento de calidad y medio ambiente.
No fue hasta el 2009 cuando tuve la fortuna de empezar a trabajar en la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), donde estuve 10 años. Ahí empecé a adquirir todo el conocimiento y la experiencia en temas de asuntos públicos: cómo funcionan las organizaciones y las instituciones públicas, los procesos de formación de normas, etc. En el año 2019 es cuando me surgió la oportunidad de trabajar en BASF.
En BASF, ¿qué peso tienen actualmente los asuntos públicos dentro del equipo directivo? ¿Cómo está organizado el área de asuntos públicos dentro de su departamento y cómo se relaciona con áreas como la de Sostenibilidad?
Dentro de la compañía tienen un peso relevante y estratégico, dado que los asuntos públicos -o el área de relaciones institucionales y comunicación- tienen presencia al más alto nivel.
En nuestro caso, está integrada la parte de comunicación, relaciones institucionales y sostenibilidad bajo la misma dirección. Esta unión tiene lógica, ya que son dos áreas encargadas de generar la credibilidad y la confianza de la compañía, tanto internamente como externamente, y le dota una relevancia mucho más estratégica.
Respecto al ámbito de sostenibilidad, al ser BASF una multinacional alemana, todos los planes, estrategias y objetivos nos vienen dados de la central. Nuestra función es garantizar que esos proyectos sean comunicados tanto internamente como de puertas hacia afuera, explicando cuáles son nuestros objetivos, proyectos y cómo estamos enfocando nuestra estrategia de sostenibilidad.
Para usted, ¿cuál es la diferencia entre una actuación de asuntos públicos que es “humo”, apariencias, y aquella que sí tiene impacto, estrategia y efectos?
Cualquier iniciativa de asuntos públicos tiene que estar vinculada al negocio y tiene que generar valor. Esto no siempre tiene que ser valor económico, y aquí se incluye el valor de los intangibles: si se genera reputación, se genera mayor credibilidad, lo cual es un valor para la compañía.
¿Cómo ha evolucionado la estructura o composición de su equipo en los últimos años para adaptarse a los nuevos retos y necesidades del sector?
La estructura ha ido cambiando. En nuestro caso concreto, en España, es una función relativamente nueva: hace casi 8 años no existía nadie encargado de estos temas. Pero, ante la complejidad regulatoria y la gestión de multitud de stakeholders externos, se comienza a apostar por esta función, dotando a multitud de países de nuevos recursos en el ámbito de los asuntos públicos. Por ello, ha ido evolucionando de forma positiva y existe todavía margen para que esta función pueda ir adquiriendo más responsabilidades en el futuro.
¿Se puede observar la tendencia anglosajona y europea de incorporar los policy comms a las estrategias de incidencia, con equipos sensibles a la realidad mediática, política y legislativa (y no solo la mediática, como los equipos tradicionales de comunicación)?
Sí, y es una tendencia positiva que tenemos incorporada desde hace mucho tiempo. No puedes establecer planes de trabajo o estrategias sin tener en cuenta también la parte del relato, la comunicación. El hecho de que estén unidas ambas partes en nuestro ámbito bajo el mismo paraguas refleja que no solo tienes que tener en cuenta el ámbito regulatorio -que es la parte más asociada a asuntos públicos-, sino también la parte del contexto social y mediático, en qué ámbito te estás moviendo, para que podamos estar todos alineados y tengamos un relato que sea correcto y tenga sentido.
Uno de los principales retos del sector es la sostenibilidad, la competencia global y la regulación de la seguridad. ¿Cuáles son hoy los principales retos que afronta en la gestión de los asuntos públicos en este contexto?
Principalmente, temas regulatorios a nivel de compañía y a nivel de sector. Estamos en un momento muy complejo a nivel europeo: el sector está sufriendo mucho con la introducción de productos procedentes de otras regiones, con los costes energéticos crecientes, y con la necesidad de disponer de una simplificación administrativa que redunde en una mejora de la burocracia y una ganancia de competitividad… y a la vez nos encontramos en un momento en que la empresa tiene que transicionar hacia una compañía más verde y circular, más digital, y que utilicen productos no contaminantes.
Así, cuadrar este círculo virtuoso en este periodo de transformación es un reto importante, y los asuntos públicos tienen un rol fundamental para trasladar a la sociedad y a los stakeholders las necesidades que tiene la compañía.
¿Qué papel juega la anticipación regulatoria y el análisis del entorno político-económico en su trabajo diario? ¿Cómo se estructura internamente esta función dentro de BASF?
Es el día a día de nuestro trabajo. Por ejemplo, desde que sale el primer borrador de una normativa que puede tener impacto en la compañía, se despliegan numerosas acciones a realizar: análisis del propio texto, generación de diferentes escenarios y recomendaciones, enmiendas… Un abanico de acciones que es nuestro día a día.
Por otro lado, la función de los países que tienen un responsable de asuntos públicos como España, es estar en coordinación permanente con nuestra oficina de Bruselas, desde donde fijan el posicionamiento de la compañía en temas europeos. Nosotros damos apoyo, sobre todo cuando hay que trabajar con algún representante español en Bruselas. También tenemos colegas en los países más relevantes para la compañía en Europa, con los que estamos en coordinación permanente.
Para los asuntos nacionales, coordinamos el posicionamiento de la compañía, que coordinamos y ejecutamos con los distintos expertos de las distintas áreas, funciones y unidades de negocio, de manera consensuada. Así, podemos actuar con una única voz ante un tema regulatorio.
De cara al futuro, ¿qué competencias considera clave para un director de asuntos públicos?
Un director de asuntos públicos debe tener una visión estratégica, es decir, tener la capacidad de analizar bien cuál es el asunto o normativa que le afecta o puede generar una oportunidad de negocio, y alinearla con la estrategia de la compañía por lo que esta doble capacidad, de estrategia y metodología, son cualidades imprescindibles.
Además, debe saber cuáles son las ventanas de oportunidad disponibles para poder incidir, ya sea como empresa, con acciones agregadas a nivel de asociación o generando alianzas. Así, el conocimiento de la normativa, tanto europea como nacional, y de los procedimientos legislativos, también son cualidades que debe tener una persona que se dedique a temas de asuntos públicos.
Por último, debe tener la capacidad de generar consensos y de relacionamiento al más alto nivel. Es necesario saber ponerse en el lugar del interlocutor, conocer cuáles son sus prioridades, intenciones e intereses, sean comunes o no.
Y, por último, si tuviera que dar un consejo a alguien que quisiera dedicarse a este sector, ¿cuál sería?
Nuestra función es de servicio al negocio, por lo que te tiene que gustar y tienes que estar cómodo trabajando con otras personas, otras áreas, empresas, o incluso con otras entidades de tu mismo sector que pueden ser competidores.
Y esto se une a la necesidad de buscar siempre aliados. Es muy complicado que una empresa, por muy grande que sea, pueda conseguir ciertos objetivos si no va acompañada del mismo sector, de otros sectores, o en proyectos comunes con empresas de la competencia. Esta búsqueda permanente de aliados y personas que tengan tus mismos intereses o preocupaciones es una gran ayuda, especialmente de cara al legislador.
Y, hablando de aliados, también veo necesario empezar a vislumbrar la inteligencia artificial como uno de ellos. Estoy convencido de que no va a sustituir nuestra función pero sí va a poder dotar de más eficiencia y eficacia a ciertas acciones o actividades.
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