jueves, junio 13, 2024

Inteligencia Artificial, la nueva aliada en salud

ARTÍCULO DE FÁTIMA MARINA (ATREVIA) / Que la Inteligencia Artificial (IA) está de rabiosa actividad no es ninguna novedad. Es por eso por lo que FundéuRAE eligió, en 2022, este término como palabra del año, y en 2023, lo hizo también el Diccionario Collins. Su evolución ha sido rápida y ha ido cobrando relevancia en muchos sectores, pero si hay alguno en el que ha irrumpido con fuerza es en el ámbito de la salud.

Por Fátima Marina, Directora de salud ATREVIA Barcelona

A nivel clínico, la IA se ha convertido en una poderosa aliada en la detección y prevención de determinades enfermedades crónicas y en la lucha contra el envejecimiento, que son grandes desafíos para la sanidad española.

La tecnología ha demostrado que puede ayudar a los profesionales sanitarios en la toma de decisiones de diagnóstico ofreciendo recomendaciones personalizadas al paciente. Pero para ello es clave empoderar a este y concienciarle de su responsabilidad en el cuidado de la salud con el objetivo de conseguir su adherencia al tratamiento. Y es aquí donde las campañas de comunicación dirigidas a pacientes cobran gran importancia para generar concienciación como estamos impulsando en ATREVIA.

Otro de los roles clave de la IA es en la Atención Primaria. Un estudio reciente indicó que su uso en el diagnóstico puede reducir los errores médicos hasta en un 30%, lo que subraya su potencial para mejorar la precisión clínica y reducir la carga sobre los profesionales de la salud. La IA no va a solucionar los problemas del primer nivel asistencial pero sí puede apoyar a los profesionales que trabajan en ella. Hay rutinas que la tecnología puede ayudar a resolver con más calidad, más precisión, dejando al médico y al resto de profesionales sanitarios lo realmente importante: tener más tiempo para atender a los pacientes.

También es clave su papel en la industria farmacéutica. La IA ha demostrado ayudar en los procesos de fabricación de los fármacos, avanzarse a problemas en los equipos productivos y mejorar el control de calidad de los medicamentos.

La Administración Pública también se está beneficiando de su implementación. Los sistemas de salud pública pueden utilizar la tecnología para analizar datos epidemiológicos y detectar brotes de enfermedades, facilitando respuestas rápidas y eficaces. El COVID19 fue un ejemplo de ello. También su uso permite una mayor eficiencia operativa en la gestión de recursos de salud, optimizando la asignación de personal, equipos y suministros médicos. En este sentido asegura que se utilicen de manera efectiva a la vez que disminuye el desperdicio.

A pesar de sus ventajas, la IA también ha generado temores. La privacidad y la seguridad de los datos de los pacientes es una de las preocupaciones primordiales, ya que los sistemas de IA manejan grandes volúmenes de información sensible. También la equidad en el acceso a las tecnologías de IA y la transparencia en el uso de sus algoritmos. A ello hay que añadir la necesidad de reforzar la confianza del ciudadano en un momento marcado por la difusión de información falsa y engañosa que puede tener graves consecuencias para la salud.

Para hacer frente a ello y favorecer el desarrollo de una IA segura, la UE ha aprobado recientemente la nueva Ley de inteligencia Artificial (AI Act), que establece un marco regulatorio pionero. Las organizaciones deberán garantizar la transparencia y la trazabilidad de los datos y apostar por su uso ético.

Aún queda mucho camino por recorrer. Aunque la velocidad de su evolución es de vértigo, la clave, sin duda es ver a la IA como aliada y no como enemiga.