POR REDACCIÓN, 13 DE MAYO DE 2026
Coincidiendo con el reciente estreno de su última película, La Ahorcada, Eduardo Noriega se suma a la nueva campaña de Madreperla, ONG de la que es embajador, con motivo del Día Nacional del Niño Hospitalizado. A través del spot “Somos la bata blanca que abraza”, el actor pone voz a una situación que viven muchas familias: cuando un niño es hospitalizado, no solo comienza un proceso médico, también se abre una etapa de incertidumbre, miedo y ansiedad para él y su familia. Pero, además, la falta de un servicio psicológico dentro del contexto hospitalario agrava el sentimiento de soledad y desamparo.
“La UCI puede sentirse como un lugar duro e incluso hostil. Aquí es donde entra Madreperla. Nuestros psicólogos están a pie de cama, acompañando a los padres, sosteniéndoles. Ayudándoles a entender lo que están viviendo, a darle un sentido y a gestionar el miedo. También asesoramos a los médicos que están en primera línea. Somos esa bata blanca que también abraza”, señala el actor en la campaña.
Consolidado como uno de los actores más reconocidos del panorama nacional por su interpretación en cintas como Tesis o Abre los Ojos, Noriega invita a reflexionar sobre la urgencia de ir más allá del tratamiento y avanzar hacia un sistema clínico más humano, en el que el cuidado psicológico se contemple como parte fundamental de la atención infantil. “Porque cuando los profesionales y los padres están sostenidos, el niño también lo está”, concluye.
El legado de Isabel, el origen del proyecto
Madreperla nace de la experiencia personal de su fundadora, Beatriz Fernández, quien atravesó la enfermedad y el fallecimiento de su hija Isabel, diagnosticada con Tay-Sachs, una patología neurodegenerativa rara para la que encontró escasos medios y respuestas.
«Cuando acepté la enfermedad de mi hija, sentí la necesidad de compartir lo aprendido a su lado. La ayuda psicológica permite tomar mejores decisiones y prepara a las familias para gestionar el sufrimiento que genera enfrentarse a lo desconocido«, señala Beatriz Fernández. «Curar no siempre es sanar, pero acompañar siempre transforma” explica.
Esa vivencia le hizo comprender la importancia de brindar herramientas a otras familias que atraviesan situaciones similares, en las que el sentimiento de vulnerabilidad se multiplica. A raíz de ello, Madreperla impulsa un acompañamiento centrado en ayudar a las familias a gestionar el estrés, comprender y habitar el espacio hospitalario con mayor seguridad y afrontar la aceptación del diagnóstico.
Un modelo integrado en el corazón de la práctica clínica
Desde 2014, Madreperla acerca la dimensión emocional al núcleo de la asistencia hospitalaria infantil. Sus psicólogos colaboran directamente con el equipo médico, lo que garantiza un acompañamiento cercano, ágil y ajustado a cada familia y fase de la enfermedad.
Presente en centros de referencia como el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús o el Hospital de La Paz en Madrid, la ONG presta servicios psicológicos durante el ingreso y el duelo, grupos de ayuda mutua entre familias y asesoramiento en la gestión emocional al personal sanitario. Una labor que parte de la idea de que el bienestar del menor no es posible sin el de quienes le rodean.
A diferencia de otras organizaciones dedicadas a patologías específicas, Madreperla ofrece una atención transversal a todos los pacientes, independientemente de su diagnóstico. Además, combina la intervención psicológica especializada con herramientas de evaluación del estrés postraumático, lo que permite detectar, medir y actuar en tiempo real para prevenir secuelas como el síndrome post-UCI. Un modelo estructurado y replicable que aspira a extenderse a otros hospitales.
Solo en 2025, Madreperla prestó servicio a 1.884 personas pertenecientes a 761 familias, y llevó a cabo 2.889 intervenciones con el objetivo de transformar la manera en que se afronta la enfermedad infantil, fomentando espacios hospitalarios más empáticos.







