De un hipermercado convertido en parque de atracciones nocturno a un drop que acaba en una isla del Caribe. Las marcas ya no solo lanzan campañas: crean universos, juegos, contenidos y objetos culturales que atrapan a sus comunidades y las invitan a participar.
CON EL APOYO DE PRESSCLIPPING, SEGUIMIENTO DE MEDIOS
Por Redacción, 4 de febrero de 2026
En un entorno saturado de impactos, estas cinco acciones recientes demuestran que la diferencia está en atreverse a llevar una idea hasta el extremo, elegir muy bien el formato —experiencia física, podcast, libro, reto social o juego digital— y, sobre todo, entender qué puede emocionar de verdad a la gente.
A continuación, cinco campañas recientes desarrolladas por marcas y agencias españolas que no solo han llamado la atención, sino que ofrecen claves claras para inspirar futuras estrategias de comunicación.
1) Dormir en el hipermercado: cuando el insight se convierte en aventura
Con “Carrenight”, Carrefour convierte en acción de marca algo que millones de personas han pensado alguna vez mientras recorrían un hipermercado: “¿y si me quedara aquí dentro cuando cierran?”.
La iniciativa nace directamente de la escucha activa a clientes y socios de su club de fidelización, que durante años habían fantaseado con esa idea en comentarios y publicaciones. En lugar de limitarse a responder con humor, Carrefour decide materializar el deseo y llevarlo al terreno de la experiencia inmersiva, dentro de su plataforma de marca #ElHíperEstáDeModa, con la que reivindica el hipermercado como un espacio actual, versátil y lleno de posibilidades.
Pero “Carrenight” no se queda en dejar dormir a unos cuantos clientes entre los lineales. El hipermercado se transforma por completo en un gran escenario nocturno donde la compra desaparece y entra el juego. Pruebas disparatadas, retos físicos, dinámicas colectivas y momentos pensados para redes convierten el espacio comercial en una mezcla de gymkana, programa de entretenimiento y parque de atracciones improvisado. Desde competiciones absurdas en los pasillos hasta juegos a gran escala con carritos o productos, todo está diseñado para explotar la amplitud y variedad del híper como terreno de juego.
Además, la acción está concebida como contenido en sí misma. No solo importa lo que viven los participantes, sino cómo esa experiencia se retransmite y se convierte en espectáculo para la comunidad digital.
La lección estratégica es clara: cuando una marca identifica un insight cultural potente, puede usarlo para redefinir el rol de su propio espacio físico. Carrefour no habla de innovación en retail, la escenifica. Y, de paso, transforma un simple lugar de compra en generador de recuerdos, historias y conversación social.
2) Un banco que habla de empresas… con las empresas
Con “Empresas”, BBVA lanza un podcast que va más allá del contenido corporativo. El formato se centra en dar voz a compañías reales para hablar de sus retos, estrategias y transformaciones en ámbitos como la digitalización, la sostenibilidad o la internacionalización.
El estreno con Iberia es toda una declaración de intenciones: una marca histórica que sirve como hilo conductor para contar la evolución de todo un sector. Así, el banco se posiciona como un aliado que entiende el contexto empresarial, no solo como proveedor de productos financieros.
La campaña demuestra cómo el contenido útil y bien enfocado puede reforzar el posicionamiento de marca a largo plazo. Aquí el impacto no está en el golpe publicitario, sino en la credibilidad y la relación sostenida con el público objetivo.
3) Un hotel que se convierte en libro de culto: la marca, como objeto cultural

Para celebrar su centenario, The Mark Hotel no ha optado por una campaña convencional, sino por algo mucho más alineado con su posicionamiento: un libro de lujo editado por Assouline, sinónimo de publicaciones que son también piezas de diseño.
Firmado por Derek Blasberg, el volumen recorre la historia, la estética y la vida social del hotel, conectándolo con la moda, la cultura neoyorquina y grandes eventos como la Met Gala. El propio espacio, rediseñado por Jacques Grange, se convierte en parte esencial del relato.
La enseñanza es clara: algunas marcas no necesitan “hacer ruido”, sino construir legado. Convertir su universo en un objeto editorial aspiracional refuerza su estatus y prolonga su historia más allá de la experiencia física.
4) Hacer puenting con influencers… o cómo crear un show con tu producto

La agencia This is Odd firma para got2b una campaña que lleva el principal atributo del producto —la fijación— a un terreno radicalmente literal. Bajo el concepto “Te pega fuerte”, la influencer Laura Escanes se lanza en puenting con un clean look fijado con la gomina para demostrar que el peinado aguanta incluso en condiciones extremas.
La acción se apoya en una estrategia social-first con fases diferenciadas: primero creadores y UGC para generar conversación y códigos nativos, después la pieza hero como gran demostración. El resultado es una campaña que mezcla espectáculo, prueba de producto y entretenimiento.
La clave aquí es no esconder el beneficio funcional, sino llevarlo al límite hasta convertirlo en contenido memorable y perfectamente adaptable a los lenguajes de las redes.
5) Un drop que termina en el Caribe
Con “La Dropería”, Ron Barceló creó un perfil independiente y privado en redes sociales que, en sus primeros días, no explicaba qué era ni qué ofrecía. Solo dejaba claro que algo exclusivo estaba por llegar. Ese vacío de información, alimentado con pistas crípticas y guiños desde los canales oficiales de la marca, activó la curiosidad de la comunidad desde el primer momento.

Durante diez días, la conversación se construyó a base de teorías, memes y especulaciones. El clímax llegó con el DROP 001. Lejos de presentar un producto físico, la marca convirtió el lanzamiento en un evento en tiempo real. A través de stories y dinámicas en directo, se fueron revelando retos y pistas que sacaron la experiencia de la pantalla: se compartieron coordenadas reales y los participantes tuvieron que desplazarse físicamente para seguir jugando. La comunidad dejó de ser espectadora para convertirse en protagonista.
Y entonces llegó el giro final: el drop no era un objeto limitado, sino un viaje a la isla de Ron Barceló en República Dominicana. Es decir, la recompensa no era poseer algo, sino vivir el origen de la marca. El desenlace se compartió después en redes, multiplicando el alcance y, sobre todo, el FOMO entre quienes no habían logrado entrar en la experiencia.
La enseñanza es potentísima: Ron Barceló transforma la lógica del hype y los drops —normalmente asociados a cultura sneaker o streetwear— en una herramienta de gamificación, fidelización y construcción de comunidad. No se limita a lanzar contenido, sino que diseña una narrativa por capítulos donde la audiencia participa, compite y sueña con formar parte del siguiente episodio.
SI TE INTERESA CONTRATAR UNA AGENCIA, VISITA NUESTRA GUÍA DE LA COMUNICACIÓN
CON EL APOYO DE PRESSCLIPPING, SEGUIMIENTO DE MEDIOS








