ARTÍCULO DE ISABEL IZQUIERDO (THEGARAGE) / Si trabajas en comunicación y relaciones públicas, ya sea en una agencia o en una marca, estoy segura de que en el último año, si no antes, parte de tu trabajo ha incluido entender cómo los medios de comunicación, los de siempre pero también los nuevos, gestionan sus canales en redes sociales y las noticias que difunden en ellos.
Por Isabel Izquierdo, Manager de Consumo & Producto en theGarage/ 26 de enero de 2026
¿Cómo hacer que la cobertura que se publica en sus páginas y en sus webs llegue también a sus redes sociales? Si es algo que parece interesante para ambos soportes, es obvio que habrá que hacerles llegar la información de formas diferentes, adaptadas a los códigos de cada canal, pero, ¿gestionarán la información en redes desde el equipo de redacción o contarán con un área especializada? Sin embargo, si se trata de una historia que realmente es interesante para ser contada en redes, ¿por qué a veces te derivan al departamento de publicidad, si también es contenido de valor y no es comercial? Son preguntas que, en muchos casos, ni siquiera algunos de esos medios sabrán aún responder. No porque no exista una respuesta o norma que lo aclare, sino porque, a veces, simplemente es algo que aún está en construcción.
Ante un mundo en el que no solo ha cambiado drásticamente la forma en que consumimos noticias, sino también la manera en que se accede a ellas o la forma en que se elaboran, editores de medios de todo el mundo se preguntan a cada segundo cómo diseñar un nuevo modelo de periodismo. Un modelo que vuelva a dar más importancia a las investigaciones originales, a los reportajes sobre el terreno o a las historias humanas como una vía para reconectar y atraer a la audiencia.
Una vuelta a la profundidad a través de historias y narrativas que no necesariamente llegan en forma de texto o usando la palabra escrita, sino que evoluciona, o lo intenta, hacia los mismos códigos en que lo hace la audiencia. Una audiencia que, y esto no es nada nuevo, cada vez consume más contenido en vídeo y en modo multipantalla. No es raro entonces que, según datos del Journalism and Technology Trends and Predictions 2026 del Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, el video será cada vez más importante para los editores, con YouTube como el principal canal fuera de sus propias plataformas, y TikTok e Instagram también como prioridades clave.
Y, aunque en España y otros países hemos visto cómo en los últimos años muchos medios comenzaban a contar con responsables de redes sociales, diferenciando entre los equipos y las estrategias dedicadas a las coberturas más tradicionales, frente a aquellos que cubren y crean piezas destinadas a la audiencia de las redes sociales, todo apunta a que los códigos de comunicación de Internet impregnarán aún mucho más las redacciones, llegando hasta las guías de estilo de los medios de comunicación de todo el mundo, marcando la hoja de ruta de la información para cada vez más personas.
Puede que pronto no sea una excepción ver alianzas entre creadores de contenido o influencers con medios de comunicación tradicionales para tratar de conectar con la audiencia. Es más, según datos del mismo estudio, el miedo de muchos directivos y editores de medios (70%) a que los creadores les estén robando el tiempo y la atención de la audiencia o a perder su talento editorial dentro de este ecosistema (39%) -que ofrece mayor control y, potencialmente, mayores recompensas financieras- hará que traten de hacer que los periodistas se comporten más como creadores este año (76%), que incluso les contraten para gestionar sus redes (31%) o que pongan en marcha estudios de grabación que favorezcan proyectos conjuntos (28%).
Aunque las tendencias y las previsiones son, en realidad solo eso, lo que podría pasar, o no, parece que 2026 seguirá trayendo grandes cambios en el mundo de la comunicación, no solo para los medios y las agencias, sino también para los periodistas, los profesionales de la comunicación y las formas en que todos construimos relatos y narrativas. Algo, por suerte, es seguro: mientras haya hambre de saber, un mundo con diferentes formas de comunicar y de contar las cosas siempre será un lugar más rico para la información.








