COMUNICAR EN ANDALUCÍA / La contratación pública innovadora y, en particular, la asociación para la innovación, representan uno de los cambios más profundos y a la vez más incomprendidos en cómo se gestionan las compras públicas en España. Estas fórmulas rompen deliberadamente con el esquema clásico de licitador y contratista para adentrarse en un terreno de colaboración estratégica, incertidumbre compartida y generación conjunta de soluciones a retos públicos. La nueva Ley de Contratos del Sector Público (LCSP) reconoce expresamente este enfoque, que traslada al ámbito de la colaboración público-privada una voluntad común de asociarse para desarrollar e integrar productos, servicios u obras innovadores.
Por Miguel Ángel Robles Gómez (consejero delegado de Euromedia Comunicación) y Francisco J. Fernández Romero (socio-director de Cremades & Calvo-Sotelo) / 9 de febrero de 2026
Pese a estar plenamente reconocidas y a ser una tendencia impulsada en toda Europa para modernizar los servicios públicos y potenciar la innovación empresarial, su uso sigue siendo modesto en España. Sin embargo, esta realidad está cambiando con fuerza, especialmente en regiones como Andalucía, donde la compra pública innovadora empieza a dejar de ser un concepto teórico para convertirse en una herramienta de política pública en expansión.
Empuje en Andalucía
La Junta de Andalucía ha venido impulsando esta modalidad de contratación a través de una estrategia regional que ha permitido desplegar decenas de iniciativas de Compra Pública de Innovación (CPI) en sectores tan diversos como salud, movilidad, medio ambiente, educación o agroindustria. Según datos oficiales, Andalucía contabiliza 87 proyectos de CPI en diferentes fases de desarrollo para el periodo 2018-2025, con una inversión asociada de más de 207 millones de euros, lo que refleja una tendencia creciente y sostenida en el uso de esta herramienta.
Un ejemplo paradigmático de esta tendencia es el proyecto de CPI promovido en el Sevilla TechPark, en el marco de la iniciativa eCitySevilla, que busca transformar este parque tecnológico en un entorno sostenible, descarbonizado y energéticamente eficiente. Este proyecto, con un presupuesto estimado de casi 20 millones de euros, ha completado ya la fase de consulta preliminar al mercado y se encamina hacia la licitación de sus doce líneas de actuación, que incluyen soluciones innovadoras en movilidad, energía, digitalización y gestión inteligente de infraestructuras.
El papel de la comunicación
En este contexto de crecimiento, la comunicación juega un papel decisivo. La asociación para la innovación y otras fórmulas de CPI introducen conceptos jurídicos, técnicos y estratégicos que son ajenos al público general y, a menudo, incluso a muchos profesionales de la contratación pública. Cuando los procedimientos se alejan de la competencia tradicional y del pliego cerrado, explicar el porqué de las decisiones, los objetivos perseguidos y los beneficios sociales esperados se convierte en una necesidad imperiosa para preservar la transparencia, fortalecer la legitimidad democrática y evitar suspicacias sobre el comportamiento de las partes.
Comunicar bien implica no solo dar cumplimento a las obligaciones formales de publicidad, sino hacer comprensible lo complejo, traducirlo en términos que puedan ser entendidos por empresas, patronales, asociaciones, líderes de opinión, medios de comunicación y ciudadanos en general, y situar cada iniciativa en el marco de una política pública clara y orientada al interés general. Esto contribuye a generar confianza y a dinamizar la participación del tejido empresarial, en particular de las pymes y empresas locales que tradicionalmente han tenido menos acceso a instrumentos de innovación asociada a la contratación pública.
La comunicación estratégica es también fundamental para alinear a los propios equipos internos de la administración: técnicos, jurídicos, gestores y responsables políticos deben compartir un mismo relato y objetivos claros para que la ejecución de estos proyectos no quede lastrada por resistencias culturales o falta de entendimiento. De este modo, la comunicación se convierte en un elemento esencial para la gestión del cambio institucional, apoyando tanto a las administraciones como a las empresas en un proceso que, por su naturaleza colaborativa, exige una visión compartida y una interlocución fluida. En proyectos tan alejados de la licitación tradicional como los de compra pública innovadora, saber diseñarlos bien no es suficiente si no se sabe contarlos bien. Solo así se podrá consolidar esta modalidad de contratación como una herramienta fiable, transparente y eficaz para responder a los retos públicos del siglo XXI.
Alianza jurídico-comunicativa
Desde Euromedia Comunicación y Cremades & Calvo-Sotelo, a través de una alianza estratégica en Andalucía que combina experiencia jurídica y visión comunicativa, hemos tenido la oportunidad de acompañar a administraciones y empresas en operaciones de compra pública innovadora y colaboración público-privada, especialmente en proyectos tecnológicos complejos. Nuestra experiencia nos confirma que el éxito de estas iniciativas no depende solo de innovar en el qué se contrata, sino también en cómo se explica, cómo se comparte y cómo se construye la confianza necesaria para que la innovación pública sea entendida, aceptada y sostenible en el tiempo.
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