En el corazón de Malasaña acaba de abrir sus puertas Gambit Café, el primer chess bar de Madrid. Es un lugar que quiere recuperar la magia del encuentro cara a cara y volver a convertir el ajedrez —un juego milenario asociado a la calma, la estrategia y la reflexión— en una nueva tendencia de ocio. El proyecto nace de la mente inquieta de Alexandra Tivoly, una emprendedora francesa de 26 años que decidió reinventarse al llegar a Madrid. Después de trabajar en el mundo de la banca, descubrió que su verdadera vocación estaba en crear espacios que conectaran a las personas.
Por Redacción, 28 de enero de 2026
Su idea de abrir Gambit Café, viene del amor por el ajedrez, inculcado por su padre, gran aficionado y compañero de partidas desde su infancia. Juntos han descubierto por toda Europa algunos bares de ajedrez donde las piezas se mueven entre risas, copas y conversaciones interminables. Esa mezcla de estrategia y sociabilidad le marcó. Cuando se instaló en España, se dio cuenta de que Madrid —tan rica en propuestas culturales y gastronómicas— carecía de un lugar así. Y así nace Gambit Café. “Queremos demostrar que el ajedrez no pertenece solo a una élite ni a los clubes cerrados. Es un juego que puede ser divertido, social y abierto a todos”, explica Tivoly. “Gambit Café es el punto de encuentro entre mi deseo de crear un espacio acogedor y moderno y la pasión de mi padre por este juego que une a las personas sin importar su edad o nivel”.
La apertura de Gambit Café coincide con un fenómeno cultural que está transformando la forma de relacionarse de las nuevas generaciones. En un contexto en el que muchos jóvenes buscan alternativas a la vida nocturna tradicional, los juegos de mesa están viviendo un renacimiento. El ocio se está transformando en salir menos de fiesta y buscar otras alternativas como pueden ser los juegos de mesa, una tendencia que refleja la necesidad de un ocio más consciente, participativo y humano.
En este nuevo mapa de entretenimiento, el ajedrez aparece como el gran protagonista: una experiencia que combina desafío mental, pausa y conexión real. Gambit Café recoge esa energía y la lleva a su espacio situado en el corazón de Madrid. En total son más de 100 m² diseñados para propiciar la concentración y la convivencia: mesas a medida que permiten jugar cómodamente mientras se disfruta de una copa o algo de picar y cortinas que delimitan zonas para fomentar la concentración y el juego. Más allá del ocio, Tivoly insiste en los beneficios intelectuales y emocionales del ajedrez: “Este juego desarrolla la concentración, la creatividad, la memoria y la gestión del estrés. Pero, sobre todo, enseña a convivir, a perder y a pensar antes de actuar. Es una metáfora preciosa de la vida moderna”.
La tarifa para jugar es de 3 euros (sin límite de partidas ni tiempo). A cambio, los clientes pueden instalarse el tiempo que deseen para enfrentarse a amigos, desconocidos o incluso retar al azar. Para los más fieles, el bar ofrecerá abonos con distintas ventajas y descuentos, fomentando así la idea de comunidad. Pero Gambit Café no pretende ser un club de ajedrez clásico. Es un espacio híbrido, donde lo mental y lo social se dan la mano. Aquí se puede jugar, aprender, observar o simplemente disfrutar del ambiente. Los principiantes son tan bienvenidos como los grandes aficionados. De hecho, una de las metas del proyecto es desmitificar el ajedrez, mostrar su faceta más lúdica y accesible. En su programación se incluirán torneos, partidas simultáneas, presentaciones y encuentros especiales en colaboración con Chess.com y ChessMood, dos referentes mundiales de la enseñanza y la difusión del ajedrez. También habrá noches temáticas, charlas con jugadores profesionales, sesiones de aprendizaje rápido y, eventualmente, retransmisiones de partidas icónicas o torneos internacionales.
Gambit Café contará también con una oferta gastronómica y de bebidas diseñada en especial para acompañar a este juego de mesa. Entre los bocados que se proponen para acompañar el juego encontramos hummus, pincho de tortilla de patatas, gilda, tabla de embutidos, sandwiches y tabla de queso feta con aceitunas o frutas. En la parte dulce se ofrecen opciones como cheesecake, brownie, cookies, helados o tarta de zanahoria.
En la parte líquida, la coctelería clásica se sitúa en el centro de la experiencia con creaciones como el Mojito, la Margarita, la Caipirinha, el Negroni o el Espresso Martini, entre otros, además de otras propuestas más especiales como el Pornstar Martini, el Whisky Sour, la Paloma o el Pisco Sour. A esta propuesta se suma una amplia variedad de cafés de especialidad (con y sin alcohol) –como el Double Espresso, el Café con Leche, el Capuccino, el Iced Latte, el Frappé o el Affogato–; vinos, combinados premium y opciones sin alcohol, consolidando una oferta versátil y que se puede disfrutar durante todo el día mientras se disfruta de una partida de ajedrez.
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