viernes, enero 30, 2026

Comunicar en Andalucía / «Cómo deben comunicar las sociedades científicas para que sus mensajes lleguen a la agenda pública»

Primer artículo de la nueva sección ‘Comunicar en Andalucía’, que patrocina Euromedia Comunicación, agencia de comunicación de referencia en la comunidad andaluza. Manuela Hernández, socia-directora de la agencia, analiza en esta ocasión las pautas de comunicación que deben desarrollar las sociedades científicas de ámbito sanitario para que sus actividades se incorporen a la agenda pública.

30 de enero de 2026

En un momento en el que la sanidad ocupa un lugar central en la conversación pública —por el envejecimiento de la población, el aumento de la cronicidad, la presión sobre los sistemas asistenciales o el impacto social de muchas enfermedades— las sociedades científicas están viendo cómo su papel tradicional se proyecta de forma natural más allá de sus actividades originales. No porque la investigación y la formación hayan dejado de ser la razón de ser de estas organizaciones, sino porque el contexto en el que desarrollan su actividad les exige asumir nuevos roles y, entre ellos, de forma destacada, el de la comunicación.

Para las sociedades científicas, el desarrollo de una actividad profesional de comunicación implica la posibilidad de mostrar, de forma concreta y práctica, el valor de la investigación científica y sus implicaciones reales: qué impacto tienen en la calidad de vida, qué oportunidades abren para el sistema sanitario o cómo pueden mejorar la atención al paciente, anticipando el diagnóstico, perfeccionando las posibilidades  terapéuticas o favoreciendo una atención integrada y multidisciplinar. Además, este ejercicio de explicación tiene un efecto estimulante dentro de las propias sociedades, al reforzar el reconocimiento del trabajo investigador y favorecer un entorno más propicio para la colaboración. Y desde luego favorece la captación de financiación, al otorgar visibilidad y reconocimiento a la actividad científica desarrollada.

Junto a ello, la comunicación facilita que el conocimiento científico dialogue con las políticas públicas. Muchos de los retos a los que se enfrentan las especialidades no se resuelven únicamente con más actividad asistencial o más investigación, sino con decisiones organizativas, normativas y presupuestarias. Las sociedades científicas, por su conocimiento acumulado y su visión a largo plazo, están en una posición privilegiada para aportar criterio a ese debate. La comunicación institucional permite trasladar evidencia y experiencia a los espacios donde se toman decisiones, favoreciendo que la planificación sanitaria incorpore la perspectiva clínica y científica. Se trata por tanto no sólo de contar, sino de que cuenten con la especialidad en la toma de decisiones. Y desarrollar una estrategia planificada de asuntos públicos, integrada dentro del plan de comunicación global, puede marcar la diferencia entre la relevancia y la irrelevancia.

La prevención y la divulgación sanitaria constituyen otro ámbito en el que esta función adquiere especial significación. El aumento de la prevalencia de enfermedades vinculadas a estilos de vida como la obesidad, el tabaco o el sedentarismo ha puesto de relieve que el abordaje reactivo resulta insuficiente. Informar a la ciudadanía, promover hábitos saludables y fomentar el diagnóstico precoz se han convertido en elementos clave para mejorar resultados en salud y optimizar recursos. Cuando estos mensajes proceden de sociedades científicas, se apoyan en rigor, consenso y legitimidad profesional, contribuyendo a ordenar el debate público y a ofrecer referencias fiables en un entorno informativo cada vez más complejo. Los propios especialistas son conscientes de que los retos están mucho más allá del entorno hospitalario en el que desarrollan su actividad. Son retos que exigen sensibilización pública, información rigurosa y presencia social extendida, y la comunicación a través de las sociedades científicas a las que pertenecen son el mejor vehículo para abordarlos. 

En  una sociedad fuerte  influida por la imagen y por la capacidad  de seducción de las distintas narrativas en liza, la comunicación se erige además en una herramienta fundamental para atraer el talento, proyectar la especialidad entre los jóvenes y favorecer el relevo generacional. Las nuevas generaciones de profesionales se aproximan a las diferentes ramas de la medicina no solo a través de las posibilidades objetivas de promoción y retribución profesional sino también a través del relato que se construye sobre el impacto social, la innovación y el sentido del trabajo clínico. Mostrar con claridad la aportación de una especialidad a la salud de las personas contribuye a atraer talento y a reforzar la identidad profesional.

En un sistema sanitario descentralizado como el español,  en el que buena parte de las competencias en materia de planificación, prevención, organización asistencial y financiación descansan en las comunidades autónomas, es importante que las especialidades desarrollen una actividad de comunicación e interlocución institucional específica a nivel territorial, capaz de trasladar la evidencia científica al ámbito autonómico de forma coherente y cercana y de conectar con los decisores territoriales, favoreciendo que las políticas sanitarias incorporen el conocimiento experto allí donde se diseñan y aplican.

Esta dimensión territorial adquiere una especial relevancia en comunidades como Andalucía, que cuenta con el mayor sistema sanitario público de España, tanto por población atendida como por volumen asistencial. En un contexto de esta magnitud y complejidad, la existencia de sociedades científicas regionales activas y bien articuladas ofrece una oportunidad estratégica para reforzar la comunicación científica, la divulgación sanitaria y la mejor orientación de las políticas públicas. Asumir un mayor protagonismo comunicativo permitiría a estas sociedades trasladar con mayor eficacia la evidencia científica a la realidad andaluza, contribuir al diseño de políticas sanitarias adaptadas, reforzar el papel del conocimiento experto en la toma de decisiones públicas y promover un relevo generacional de calidad.

Porque la realidad es que, cuando la ciencia se comunica en el ámbito sanitario, el conocimiento científico entra en la agenda pública, se hace visible para los actores institucionales, influye en las decisiones políticas, estimula la investigación y la formación de los profesionales, favorece la captación de financiación, mejora y amplía las relaciones con la industria, ayuda a proyectar el atractivo de las especialidades, atrae talento y refuerza la confianza social en los profesionales y en el sistema sanitario.

SOBRE LA AUTORA / Manuela Hernández es socia-directora de Euromedia Comunicación y lidera el Area de Salud, que presta servicios a casi un centenar de clientes, incluyendo sociedades científicas, laboratorios farmacéuticos, asociaciones de pacientes, grupos hospitalarios, organismos públicos y colegios profesionales del ámbito sanitario.