miércoles, julio 8, 2020

Coronavirus, solidaridad y reputación corporativa

Como profesional dedicada a la medición y gestión de la reputación corporativa, me gustaría hacer una reflexión sobre cómo podrían cambiar las actitudes y comportamientos de la sociedad hacia algunas empresas que, en estos días de gran confusión y preocupación, se han puesto a disposición de las autoridades sanitarias para colaborar activamente en la protección de nuestra salud y la de los colectivos que están en primera línea de fuego para atender a nuestros enfermos y asegurar el abastecimiento regular de las familias confinadas en sus casas.

Artículo de Carmen Dato, Directora de Reputación para España de IPSOS

Cuando el contexto cambia, las empresas siempre deben preguntarse cómo pueden responder para fortalecer las relaciones de confianza con sus grupos de interés. Si todo cambio implica un riesgo, también es cierto que se abre una oportunidad de oro para aquellas organizaciones que sepan aprovecharla.

Aunque aún desconocemos el impacto global que el covid-19 va a tener en nuestras vidas, es evidente que ha desestabilizado el normal funcionamiento de la sociedad y de los mercados a nivel mundial. Sin duda, grandes acontecimientos como este que estamos viviendo, tienen el potencial de remodelar la opinión pública sobre muchas cuestiones sociales y, sin duda, también afectará a su relación con las empresas.

Si bien es cierto que la sociedad considera que las empresas no tienen un papel destacado en la gestión de esta crisis sanitaria según el estudio de Ipsos US, estas no deben desentenderse de su responsabilidad con el entorno en el que operan. La sociedad espera que las empresas adopten todas las medidas posibles para proteger la salud pública, anteponiendo incluso esta preocupación a sus propios beneficios.

Los empleados son sin duda uno de los grupos de interés más importantes de la empresa. En primer lugar, podríamos pensar que lo más importante es garantizar su salud. Facilitar el teletrabajo y proporcionar las medidas de seguridad necesaria para aquellos que deben acudir a su centro de trabajo habitual son requisitos básicos.

Una vez que las empresas ya han adoptado las medidas básicas para garantizar la salud de sus empleados y frenar el avance de la pandemia, encontramos algunos casos ejemplares de empresas que han comunicado medidas para ofrecer también seguridad económica. En un contexto en el que el 64% de los españoles cree que la situación actual desembocará en una crisis económica que podría traducirse en una pérdida de empleo, según un reciente estudio de la opinión pública sobre el coronavirus publicado por Ipsos España, estas medidas impactarán sin duda positivamente en la generación de confianza en estas organizaciones.

En este sentido, aparte de las empresas que se han acogido a los procesos de ERTE de sus plantillas en vez de optar por despidos masivos como respuesta a la falta de actividad, me gustaría destacar las medidas que han anunciado empresas como el banco Santander, que se compromete a mantener su plantilla mientras dure la crisis sanitaria, y el de la empresa de retail de moda Inditex, que a pesar de tener todas sus tiendas cerradas, asumirá el coste de plantilla de todos sus empleados hasta el 15 de abril.

Son muchas las empresas que han comprendido que todo ha cambiado y que estos momentos pueden agregar valor al proporcionar soluciones que ayudan a la sociedad en su conjunto a lidiar con esta nueva realidad.

Algunas empresas se han sumado a esta causa aportando material sanitario y poniendo a disposición de las autoridades su capacidad logística como Mango que aportará 2 millones que mascarillas, Inditex se transforma para fabricar máscaras y otros equipos de material sanitario de aislamiento (EPI), o Huawei, que ha donado un millón de mascarillas a las autoridades españolas, entre las que hay 150.000 unidades del modelo FFP2, correspondientes a las de máxima protección.

La empresa de perfumería Puig al igual que L’Oreal se han ofrecido para fabricar geles hidroalcohólicos y Pernord Ricard ha puesto a disposición de las autoridades la capacidad productiva de su centro de producción en Ciudad Real también para este fin.

Las cadenas hoteleras Room Mate y Paradores, han cedido sus establecimientos para convertirlos en hospitales, antes incluso de que se decretara el estado de alerta sanitaria. Empresas como El Corte Ingles e IKEA, se han ofrecido para vestir las camas de los hospitales de campaña construidos en IFEMA y pabellones deportivos para descongestionar la red hospitalaria.

La empresa de restaurantes Grosso Napolitano, está llevando comida al personal sanitario e infundiéndoles ánimo. Tras el primer envío, otras muchas empresas del sector han decidido adherirse a este movimiento solidario con los hospitales de Madrid.

El Prado y otros museos de España, tras verse obligados a cerrar sus puertas están ofreciendo visitas virtuales a sus colecciones privadas sin coste alguno para los ciudadanos que lo deseen.

Ayer mismo, conocíamos la noticia de que las grandes empresas del Ibex 35, por propia iniciativa, se han puesto en contacto entre ellas y con las autoridades sanitarias para coordinarse en la donación de material de primera necesidad para hacer frente a la crisis sanitaria por el coronavirus.

El mismo sector agrario, duramente castigado en los últimos tiempos, ha ofrecido sus tractores para fumigar las zonas que requieran desinfectar.

Son muchas las empresas que en estos momentos están mostrando su solidaridad con la sociedad española. Aunque aún es pronto para anticipar el efecto sobre cómo estas iniciativas pueden influir en su reputación y la creación de vínculos de confianza con la sociedad, creo que muchos recordaremos estos actos de generosidad cuando, una vez finalizada esta crisis, vayamos a comprar ropa, abrir una cuenta bancaria o planificar nuestras vacaciones.