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Silvia Rodríguez, consultora de Estudio de Comunicación

Product Placement: publicidad ‘no invasiva’ que invade nuestro cerebro

Voy a comenzar este artículo haciendo una revelación sobre mí misma; y es que sí, lo confieso: soy un tanto adicta a las series de televisión, especialmente a la ficción americana de Netflix y HBO. 

ARTÍCULO PATROCINADO POR PUNTONEWS

POR SILVIA RODRÍGUEZ, CONSULTORA DE ESTUDIO DE COMUNICACIÓN. viernes 14 de julio de 2017

SILVIA RODRÍGUEZ
SILVIA RODRÍGUEZ

Disfruto viendo series, pero también fijándome en los detalles que salen en ellas y en cómo algunos aspectos van cambiando a lo largo de los años. Por ejemplo, cómo se hilvanan los hilos narrativos en función de las audiencias a las que se dirigen, cómo se construyen los personajes y sus diálogos o cómo se incluye la publicidad para que forme parte de la historia.

 

De hecho, la idea de este artículo nace, precisamente, de esté afán por observar los conocidos como emplazamientos publicitarios. Y es que, desde hace un tiempo, me viene llamando la atención que, en las nuevas producciones, los personajes de las series ya no se colocan en mitad de la calzada a parar uno de los tradicionales taxis amarillos, ni se menciona la frase “voy a pedir un taxi”, sino que los personajes de hoy en día son, casi todos, usuarios de Uber. Desde Hannah Horvath, la protagonista de Girls, que no tiene inconveniente en pedirle un Uber al novio que acaba de dejar, pasando por Kimmy Schmidt de Unbreakable, que decide ella misma hacerse conductora de Uber, hasta completar una la larga lista de series entre las también se encuentran Modern Family, Entourage o Master of None e introducen este medio de transporte en la trama.

 

El product placement o emplazamiento publicitario es la técnica publicitaria por todos ya conocida de incorporar un producto a una trama narrativa de ficción, y que hemos visto en los desayunos de los niños en las series y películas españolas, dónde durante años aparecía el bote de Cola Cao en la mesa. Otro ejemplo que ocurre en los hogares de las ficciones americanas, como Mad Men o Los Soprano son los cereales Cheerios.

 

Se trata de una práctica que ya cuenta con una larga historia en su haber, de hecho, de acuerdo a la revista Yorokobu, el primer product placement de la historia del cine podemos encontrarlo en la película The Garage, dirigida por Roscoe 'Fatty' Arbuckle y que se estrenó en 1919 con el patrocinio de Red Crown Gasoline.

 

Si nos podemos hablar de clásicos del product placement no podemos dejar de hablar de Coca-Cola. La marca de bebidas volvió a ser protagonista este verano de una de las más intensas escenas de la temporada en Stranger Things, la serie de Netflix coproducida por Steven Spielberg, cuando Eleven, tras ver un anuncio de soda en la televisión en casa de Mike sufre un flashback que la traslada al momento en el que experimenta su telekinesis doblando una lata de la Coca-Cola mientras el equipo que la investiga la monitoriza muy de cerca.

 

Pero este tipo de publicidad no solo tiene su lugar en las series de televisión sino que también ocupa espacio en programas de televisión, en el cine, en los videoclips e incluso en los videojuegos.

 

En lo que al cine se refiere, en el imaginario colectivo ha quedado grabado el famosísimo emplazamiento de Fedex en la película Naúfrago protagonizada por Tom Hanks. Pero uno de los reyes del product placement en el cine es la marca de coches alemana BMW. Sus vehículos han sido el compañero ideal de James Bond en sus aventuras y sus coches prototipo han servido a Tom Cruise para lograr sus misiones imposibles. Y en cuanto a moda, quizás pocos zapatos sean tan famosos como los Manolo Blahnik color azul que Carrie Bradshaw se calzó en Sexo en Nueva York y que se han alzado en icono de la firma.

 

Los vídeos musicales también son asiduos a este tipo de publicidad y marcas como Adidas o Apple son habituales de este tipo de contenidos musicales, y es que parece que asociar tu marca con el cantante favorito de tu público puede ser una buena opción. De hecho, la marca española Movistar ayudó a que Pablo Alborán lograse conexión en mitad del campo en el videoclip Miedo. 

 

El mercado de los videojuegos generó 1.083 millones de euros en España a lo largo del pasado año, lo que representa un incremento del 8,7% respecto a 2014 cuando se facturaron unos 996 millones de euros, lo cual hace que esta industria sea muy atractiva para el sector publicitario. En cuanto al product placement en este sector, por ejemplo, en la última entrega de Final Fantasy XV (no sigas leyendo si quieres evitar un spoiler) la marca Nissin Cup Noodle cobra protagonismo en un momento de la trama. Otros productos como los snacks Doritos, Pizza Hut o incluso la revista Playboy han apostado por este soporte. 

 

En definitiva, en un momento en el que el consumo está empezando a cambiar la forma de concebir el entretenimiento, y en el que los millenials apostarán cada vez más por contenidos on demand y por industrias como la de los videojuegos, el product placement, por su característica de poder formar parte de la trama, se configura como un elemento publicitario con largo recorrido frente a los tradicionales anuncios publicitarios que resultan invasivos para los usuarios.


 


 

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